Queridos Reyes Magos

 

Tal como vienen sucediendo las cosas he llegado a plantearme si sus Majestades de Oriente, los tradicionales, tienen cabida en este mundo. Al menos como los imaginábamos antes de su entrega desenfrenada al mercantilismo y sus cabalgatas. Con el pretexto de la infancia se desata la gran fiesta del consumo. Entre el final de la Navidad y el comienzo de las rebajas para que no decaiga la celebración. Las sencillas cabalgatas de antaño, que pretendían hacer llegar los regalos a los niños pobres, han devenido en un desfile de marcas y establecimientos del ramo que preceden a los reyes de guardarropía que cerrarán el desfile. En carrozas, a caballo o en camello entre tanta cosa en movimiento apenas se distinguen de los pajes, carteros reales de tal comercio con una carroza cubierta por un enorme paquete envuelto en papel de su marca; animadores en comparsas, sean bien superhéroes, conjuntos de baile, performances, personajes de películas o lo que sea con tal de hacer vistoso y duradero el cortejo. Con megafonía apropiada y lluvia de caramelos sobre los espectadores. Como cada vez se escribe menos, lo suyo es acudir a los emisarios, pajes o carteros reales que están por todas partes en estos días previos, que naturalmente les atiende encantados en cualquier centro comercial. Los Reyes, según se cuenta, y es rigurosamente cierto, se proveen de regalos en estos comercios; no son como los del Polo Norte, con elfos esclavizados fabricando juguetes. Lejos quedan aquellos desfiles sencillos y breves en los que ellos eran los auténticos y únicos protagonistas. Reyes, pajes y camellos, sin publicidad.

“Todos los años igual y sobre todo su llegada en fecha tan inoportuna, vísperas de la vuelta a los colegios, ha venido a contribuir a darle copero a su rival, que colándose por las chimeneas acude en fechas más adecuadas para el disfrute de los juguetes”

Cierto que hace tiempo que vienen sufriendo la competencia de Noel, un personaje colonizador de religión luterana que vive en el Polo Norte, en su casita convertida en estafeta de correos y tienda de souvenirs, entre cartas y visitantes. Junto con su esposa, rodeado por elfos, renos y un poderoso márquetin que le ha permitido, como sucede por aquí con todo lo foráneo, ir ganándoles terreno a lo de siempre, en este caso a estos reyes de fantasía que están más vistos que el tebeo, y se repiten más que el ajo. Todos los años igual y sobre todo su llegada en fecha tan inoportuna, vísperas de la vuelta a los colegios, ha venido a contribuir a darle copero a su rival, que colándose por las chimeneas acude en fechas más adecuadas para el disfrute de los juguetes. Como es natural también tiene su cabalgata, muy parecida e incluso perrillos y una casita a la que pueden acudir los pequeños. Allí pueden hacerle directamente sus peticiones. Y eso sin mencionar las cabalgatas alternativas de magas republicanas, que por el momento no rivalizan. Se empezó a romper la tradición achacando los regalos en Nochebuena al Niño Jesús, hasta que se ha consagrado este otro personaje, coincidente en la fecha y arropado por villancicos en inglés, series de televisión y demás parafernalias de gorros con borla o diademas de cuernos de reno con luces intermitentes. Eso y los arbolitos ––otra costumbre importada, como las hamburguesas–, que deben instalarse en los hogares, frente al belén o en su lugar, que es más práctico. Puestos a elegir y dada la presión mercantil, entre ambas posibilidades nos quedamos con las dos, con Noel en Navidad y luego los Reyes en su día, para que el consumo no decaiga y el crecimiento económico mantenga cifras al alza.

Debemos reconocer que el sonriente gordo del Norte, protagonista indudable de su desfile, va ganando la batalla de la imagen, se impone con cara de felicidad a bordo de su trineo volador a estos tres personajes que, queramos o no, se están quedando como los pastorcillos y todo lo clásico, para estar en los belenes, perdidos dentro de la confusión de esas cabalgatas dominadas por los muchos sponsors, que ya que aportan han de rentabilizar la inversión. De modo que por la estructura del desfile se han quedado en reclamo, cada vez pintan menos y la inclusión de novedades está cantada.

Al fin y al cabo, si caben gansos, borricos u otros animales, por qué no incluir a colectivos de todo tipo, dicen que para hacerlos visibles, como si no lo fueran bastante ya. Por no hablar de otros objetivos como la igualdad, el laicismo y la diversidad, traducidas en disputar protagonismo con estos personajes aprovechando el poco tirón que aún les queda. O disfrazar de modo novedoso a los magos, diseñar carrozas de diseño o aportar, en todo caso, algo trasgresor, que es lo que distingue a la gente innovadora de los carcas de toda la vida, que se quejan por malpensados sin razón al ver el cuento de siempre algo distinto. O porque, puestos a quererlos cabrear, hay quien da el motivo con sus novedades.

 

Destacado

Inicia sesión en tu cuenta

Fill the forms bellow to register

Retrieve your password

Please enter your username or email address to reset your password.