¿Monarquía o república?

Mi deseo, iluso de mí, fue pensar que desaparecido Juan Carlos I, se acabaría la monarquía, se abriría en España un proceso claro y democrático para que de una vez en referéndum los españoles pudieran decidir qué modelo de Estado es el que se quiere. Abdicar significa, según nuestro diccionario, “dicho de un rey o de un príncipe: ceder su soberanía o renunciar a ella”. Habrá quien cuestione el valor actual de la palabra “soberanía” en esa definición, pues reyes y príncipes existen a los que no se considera “soberanos” porque la soberanía reside en sus pueblos y no en ellos. Pero se comprende lo que se quiere decir.

“Hace unos pocos días salió a la luz un estudio de Public Affairs de IPSOS España sobre las monarquías del mundo, destacando que la monarquía española es la peor valorada de todas las europeas”

Dicen que Juan Carlos lo decidió al cumplir los 76. Entonces llamó a su despacho a los responsables de los dos grandes partidos políticos, Rajoy y Rubalcaba, con el encargo de que a la mayor brevedad posible se llevara a cabo su deseo de abdicar sobre su único hijo varón. De allí salieron los dos con la firme convicción de acatar los deseos del rey; había que ordenar los pasos para dar cumplimiento legal, según la previsión del artículo 57.5 de la Constitución. “Hoy se abre un tiempo nuevo en el que don Felipe de Borbón representa el respeto a la Constitución y a la normalidad institucional. Un tiempo nuevo ante el que el PSOE quiere reafirmar su compromiso por la convivencia y el consenso que representa nuestra Carta Magna”, citó Rubalcaba.

La última vez que el CIS preguntó sobre la jefatura del Estado fue en abril de 2015. La valoración fue de un rotundo suspenso, y desde entonces no más se supo. Lo cierto es que hace unos pocos días salió a la luz un estudio de Public Affairs de IPSOS España sobre las monarquías del mundo, destacando que la monarquía española es la peor valorada de todas las europeas.

El apoyo a la monarquía en España es mayoritario, pero el porcentaje de quienes la perciben prescindible es igualmente importante. Los datos marcan una fractura generacional, donde los más jóvenes reclaman el derecho a decidir independientemente de su ideología política. Además, los datos señalan que más de la mitad de la población española (52%) se muestra a favor de un referéndum sobre monarquía o república en España.

La juventud es el grupo social más partidario de la celebración del referéndum. En concreto, el 63% de los españoles entre 25 y 34 años son favorables a la votación, seguidos por el grupo de edad de 15 a 24 años, con un 58%.

Si la lupa la ponemos sobre su intención de voto, los seguidores de izquierdas son mayoría: el 91% de los votantes de Izquierda Unida, el 86% de los de Podemos y el 57% de los votantes del PSOE se muestran a favor al referéndum. En cambio, en la derecha, la cosa cambia: 1 de cada 3 votantes de Ciudadanos (33%) es favorable al referéndum, así como 1 de cada 4 (25%) electores del Partido Popular.

Los socialistas y el resto de la izquierda deben poner la exigencia republicana en el primer plano en sus propuestas, y llevar la convicción republicana a segmentos significativos del centro político e incluso de las fuerzas conservadoras que no quieren soportar las hipotecas de la corrupción y de una monarquía cómplice: sólo así se abrirá paso hacia la República. Esa España que conjuga las ansias de democracia, federalismo, justicia social, igualdad entre hombres y mujeres, y que sigue presente en las organizaciones que defienden la memoria popular, es imprescindible para afrontar el futuro.

 

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