#2016NiUnaMenos

 

El jueves pasado cerramos uno de los años más negros en cuanto a violencia machista. El 2015 se ha llevado con él la vida de 55 mujeres. 55 es la cifra de la vergüenza. Y la oficial. Según feminicidio.net las mujeres asesinadas por violencia machista en todo el estado español en este 2015 ascienden a 109.  ¿Cómo se explica que 2015 haya una asesinada más (hablamos siempre desde las cifras oficiales) que en 2014?, ¿hemos avanzado en la lucha contra la violencia machista? La respuesta es obvia. Y, por supuesto, es no.

En España vivimos sumergidos en una crisis económica de la que, parece, nos va a costar salir unos años más. Actualmente atravesamos una época de recuperación, o eso dicen nuestros políticos, porque los y las ciudadanas de a pie esa “recuperación” la notamos bien poco. Mientras que ellos hablan de recuperación, los y las estudiantes ven como suben las tasas universitarias y descienden tanto el número como la cuantía de las becas. Mientras que ellos hablan de recuperación, los ancianos y ancianas ven como disminuyen sus pensiones, gracias a las cuáles, por cierto, sobreviven muchas de las familias de este país. Mientras que ellos hablan de recuperación, una gran parte de la juventud de nuestro país sufre el paro, ven como sus planes de futuro se ven truncados y vuelven al  domicilio familiar o sufren la migración económica. Mientras que ellos hablan de recuperación, las mujeres han abandonado sus puestos de trabajo para hacerse cargo de los cuidados del hogar, se han quedado en el paro por ser demasiado mayores o estar en edad de quedarse embarazadas o se han tenido que conformar con asumir los trabajos más temporales y precarios. Ya sabéis que la precariedad laboral tiene rostro de mujer. De hecho, en España, el índice de brecha salarial de género estaba este pasado 2015 tres puntos por encima de la media europea, esto es, los hombres españoles cobraban un 19,3% más que las mujeres. 2,54€ más por hora, vaya. Según un estudio llevado a cabo por la Comisión Europea, una mujer debe trabajar 67 días más al año que un hombre para ganar el mismo salario por realizar la misma función o realizar trabajos de igual valor. Por poner un ejemplo gráfico, las mujeres (tanto en Europa como en España) trabajan “gratis” del 2 de noviembre hasta que despedimos el año.

Todo esto supone que las mujeres hayan perdido eso que tanto tiempo y esfuerzo les costó conseguir, la independencia económica. Y sin esta independencia, es muy difícil poder construir una vida libre y digna. Muchas mujeres no denuncian el maltrato porque, literalmente, no tienen dónde ir ni como subsistir. Y esto no es un problema individual, como quieren hacernos creer, sino social. Y es social porque cuando se decide rescatar a los bancos en vez de a la ciudadanía, se está dando la espalda a todas estas mujeres. Es social porque mientras ellos se entregaban sobres a escondidas, había mujeres que sufrían el despido, la precariedad, la dependencia y el miedo. Es social porque mientras que se permita que el arzobispo de Toledo diga cosas como “la mayor parte de las mujeres que mueren los son por sus maridos que no las aceptan, las rechazan por no aceptar tal vez sus imposiciones” o que un político diga de otra que otra está fofa a través de Twitter para desacreditarla o que a las niñas les digan que tienen que ser guapas mientras que a los niños les digan que tienen que ser listos habrá quienes crean y entiendan que las mujeres deben cumplir un rol y una función social determinada  y que no pueden ni deben salirse de ahí. Es social porque todo el mundo se siente legitimado a opinar sobre nuestro físico, nuestra actitud, nuestro comportamiento y nuestro papel en la sociedad. Mientras que los hombres se sientan legitimados a llamarnos “zorras” se sentirán legitimados a matarnos. Y esto es lo que se debe combatir desde el Estado: se debe invertir en educar en igualdad, en revisar y corregir el lenguaje, la publicidad y el contenido informativo sexista, se debe combatir la desigualdad salarial y se deben ofrecer recursos y alternativas reales a las mujeres que estén sufriendo una situación de violencia.

La ONU “suspendió” este año a España por no cumplir los mínimos exigidos por la comunidad internacional en materia de malos tratos, equidad salarial y educación en igualdad.  En España hemos sufrido un retroceso de los derechos humanos y las mujeres hemos retrocedido con ellos. Desde que empezó esta estafa económica llamada crisis hemos tenido que sufrir que se haya cerrado el Ministerio de la Mujer o que se hayan cerrado los Institutos de la Mujer de varias Comunidades Autónomas. Hemos tenido que sufrir que se haya querido individualizar y relegar al ámbito privado un problema que, como ya hemos dicho antes, es enteramente social. Hemos tenido que sufrir que poco a poco se haya ido imponiendo la idea de que nosotras somos las únicas responsables de nuestra situación y que si sufrimos la violencia machista es porque lo permitimos. Basta ya de todo esto.

El 2016 lo empezamos con la noticia de que una mujer y su hijo habían sido asesinados por su marido. Un año que ya empieza negro y lleno de vergüenza. Un año que empezó exigiendo que en #2016NiUnaMenos, sabiendo que este es un problema social que debemos afrontar de manera común. Hagamos, entre todas y todos, que esta consigna salga de las redes y llegue a la calle, como ya hicimos el pasado noviembre, y llegue también a las aulas. Y llegue, sobre todo, al Congreso, donde deben entender que no es “apretarse el cinturón”, que no es “un último esfuerzo” si no que es “una vida menos”.

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