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Los vecinos de una localidad valenciana vuelven a lanzarse ratas como diversión

PACMA viene denunciando desde hace años esta “crueldad” y recuerda las palabras de Gandhi en las que afirmaba que “el nivel moral de un pueblo se puede medir por el trato que dispensa a los animales”
Un vecino de El Puig durante 'la batalla de ratas'. (Foto: PACMA)

Ciertas tradiciones y festejos celebrados en los distintos municipios del país, pueden llegar a sorprender por su crueldad con los animales. Es el caso de una localidad valenciana, llamada El Puig, donde cada año, el último domingo de enero, los jóvenes y no tanto, se reúnen en la Plaza para lanzar y arrojar ratas, en el marco de las fiestas patronales en honor de San Pedro Nolasco.

Ante la presencia de numeroso público, entre los que abundan menores de edad, los quintos del pueblo cuelgan las cucañas en las que caramelos y otras sorpresas comparten el reducido espacio con el animal, formando así una especie de macabra “piñata de ratas”. Al romper la cucaña, el animal cae al suelo desde una altura muy elevada, momento en que es brutalmente perseguido y pisoteado por los propios quintos hasta darle muerte. Una vez muerta o moribunda, la rata es arrojada una y otra vez contra las paredes y los balcones de la plaza o es lanzada sobre el público asistente. Cada año pueden llegar a  morir, antes o durante la celebración, entre 10 y 12 roedores. Incluso en alguna ocasión además de ratas se han utilizado conejos, según se ha publicado en pasadas ediciones.

Desde hace años, el partido animalista PACMA viene denunciando esta práctica “ilegal y cruel”, denominada ‘batalla de ratas”, que contraviene la legislación vigente tanto en materia de protección animal como la regulación de espectáculos públicos y protección de menores a ciertos eventos.

El partido afirma que “a pesar de la prohibición, en 1996 La Generalitat ya ordenó al ayuntamiento que intercediera para cumplir con la ley de protección animal, quién consideró que la celebración de la batalla de las ratas de El Puig pudiera ser constitutiva de una falta, según recoge el Artículo 332.2 del Código Penal, por maltrato animal en espectáculos no autorizados”.

A pesar de las campañas de denuncia y concienciación llevadas a cabo por los animalistas, los vecinos del municipio valenciano, gobernado por el PSOE, “siguen anclados en el pasado, con la connivencia de las autoridades que no mueven un dedo por impedir esta asquerosa tradición”.

“Esta práctica, además de envilecer a la sociedad, -alegan- supone una contravención de la legalidad vigente. De nada sirven las leyes que proscriben no sólo el maltrato animal en general, sino también en concreto los espectáculos públicos en los que se maltraten animales, si las autoridades permiten que esto siga sucediendo. Deberían barajarse otras alternativas que tuviesen buena acogida en una festividad como la que rinde honor a San Pedro Nolasco, si que ningún animal tenga que pagar con su vida y que sean respetuosas, no sólo con la ética del respeto hacia los demás seres sintientes, si no, y lo que es aún más flagrante, respetuosa con el Ordenamiento Jurídico Español”.

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