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Rajoy cede a la presión de la calle y quita a las reválidas de la LOMCE su valor académico

Pocas horas después de que la huelga de padres y alumnos vaciase miles de colegios e institutos en toda España -en la Región el seguimiento fue notable- para exigir al Gobierno que renuncie a implantar este curso reválidas a los alumnos de cuarto de la ESO y segundo de Bachillerato, Mariano Rajoy anunció ayer estas pruebas de la LOMCE quedan vacías de todo efecto académico.

La reivindicación de la comunidad educativa es respaldada por toda la oposición, que le avisa desde hace meses de que, si repite como presidente, tendrá que olvidarse de esta polémica medida de la LOMCE por las buenas o por las malas .

Rajoy señaló ante el pleno del Congreso que ambas reválidas (ESO y Bachillerato) sí que se pondrán en marcha este curso, como prevé la LOMCE -la ley educativa impuesta por el PP a toda la oposición en 2013 con su antigua mayoría absoluta-, pero cedió a la presión del Parlamento y de la calle y anunció que quedarán vacías de todo valor académico por tiempo indefinido, «hasta que concluyamos el pacto por la educación», una negociación entre partidos y comunidad educativa para lograr una nueva ley consensuada que nadie sabe si podrá tener éxito o no, ni cuantos meses o años puede durar.

El anuncio de Rajoy, que en los próximos días el nuevo Ejecutivo aplicará a través de un decreto, supone que, mientras se mantenga esta moratoria legal, los alumnos de los últimos cursos de la ESO y de Bachillerato ya no tendrán que aprobar obligatoriamente las nuevas reválidas para poder obtener el título en estas etapas educativas, como sí exigía la LOMCE. La situación académica se mantendrá exactamente igual que ahora, cuando los títulos los obtiene el estudiante que aprueba todas las asignaturas del ciclo escolar, y las nuevas pruebas solo tendrán un carácter diagnóstico, para evaluar el grado de aprovechamiento del alumno y el funcionamiento del sistema.

Selectividad

El anuncio de Rajoy, en la práctica, y mientras se mantenga la moratoria, significa dos cosas: que los alumnos de la ESO tendrán que hacer el nuevo examen (aunque no condicionará su título) y que en Bachillerato, en realidad, no habrá reválida, pues se convertirá en una mera prueba de selectividad -a la que ya sustituía por ley desde este curso- de la quedarán libres los alumnos de esta etapa que no vayan a ir a la Universidad. La modificación legal que hará el Gobierno en próximos días dejará claro que estarán exentos los bachilleres que no sigan estudiando o los que opten por ir a los ciclos superiores de FP.

Será la orden que el Ministerio aprobará en paralelo al decreto de moratoria en el calendario de aplicación de la LOMCE, antes del próximo 30 de noviembre la que diseñe las características concretas de esta nueva selectividad, pero las declaraciones de su titular, Íñigo Méndez de Vigo, ya dan algunas pistas.

Se tratará de un diseño muy similar al de la antigua selectividad, en el que, a diferencia de lo que preveía el decreto de julio, no será necesario aprobar la prueba para ir a la Universidad, en el que la nota final tomará un 60% de las de Bachillerato y un 40% de las de Reválida, y en el que, también a diferencia del reglamento de julio, el alumno obtendrá una nota directa para el acceso a cualquier estudio universitario de cualquier centro del país sin que esa universidad le haga pruebas adicionales, como sí permitía la Lomce.

La diferencia, salvo que el cambio de diseño sea radical, es que la nueva selectividad durará un día más (cuatro) y tendrá tres exámenes más (siete), debido que el alumno se examinará de todo el Bachillerato y no solo de segundo curso.

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