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Los juegos de mesa como herramienta educativa

Los juegos de mesa son una herramienta de entretenimiento para uso recreativo, pero desde hace ya unos años se están utilizando todas las ventajas y beneficios de estos juegos con un fin educativo. Se trata de un medio dinámico mediante el que se pueden aprender nuevos conocimientos, habilidades y competencias de una forma amena y divertida. Las corrientes pedagógicas más actuales recomiendan usar el juego como metodología educativa, pues se considera la manera más efectiva de enseñar cualquier idea, concepto o habilidad.

Los juegos de mesa son útiles y ventajosos para toda la sociedad en su conjunto. Aunque hay establecimientos físicos donde se pueden comprar los juegos de mesas, Internet es una plataforma que ofrece todas las posibilidades que estén en el mercado, o al menos casi todas. De modo que, si quieres conocer toda la variedad de juegos que existen, o indagar sobre las últimas novedades que se han creado, siempre puedes echar un vistazo por la red.Esta web cuenta con juegos de mesa para parejas o más jugadores que podrás adquirir mediante la tienda online de la que dispone. El amplio catálogo de juegos de mesa nos recuerda que cada vez hay nuevos juegos que salen al mercado.

Aprender nunca ha sido tan divertido

Psicólogos reconocidos y prestigiosos en el sector reconocen los beneficios que tiene el juego ya sea en niños como en adultos. Nunca somos lo demasiado mayores como para no aprender de un modo ameno. Elisa Huéscar, profesora de Psicología Evolutiva y de la Educación de la UMH explica que el juego es el motor principal de trabajo de los niños, es por ello por lo que se ha extendido en todas sus formas posibles.

Los juegos de mesa son una de las maneras de aprender jugando que más captan la atención a personas de todas las edades. Con este tipo de juegos se fomenta el desarrollo cognitivo y social de un modo que difícilmente puede alcanzar mediante otros medios. Se aprenden y asimilan normas, se estimula al pensamiento y la estrategia, se toman decisiones, se resuelven posibles conflictos de manera pacífica, y se interacciona constantemente con otras personas. Pocas otras actividades resultan tan completas como esta. Además, dependiendo de la temática del juego, se pueden aprender conocimientos o habilidades determinadas. Lo cual es un plus a toda la lista de beneficios y ventajas ya nombradas.

Esta metodología educativa, pues puede ser considerada como tal, es una manera dinámica, amena y participativa de aprender aquello que el docente tiene en mente. Dependerá de los objetivos del profesor o profesora, así como de la edad de los estudiantes, el tipo de juegos de mesa que se utilicen en el aula. El factor predominante en este tipo de juegos es el alto grado de interacción real que tiene lugar durante su desarrollo. Vivimos en una sociedad en la que las tecnologías nos están absorbiendo, los jóvenes se ocultan la mayor parte del tiempo con los móviles, incluso se comunican mediante ellos, aunque residan en el mismo espacio físico. El cara a cara corre peligro, pues nos estamos alejando los unos de los otros. Con los juegos de mesa nos acercamos hacia esa visión tradicional en la que las personas interaccionan en un escenario comunicativo completo en el que encontramos todo tipo de comunicación, ya sea verbal como no verbal que son interpretadas y ajustadas en relación al contexto determinado.

En los últimos diez años, las corrientes psicológicas más revolucionarias están luchando por recobrar dos agentes sociales que deben integrar en su dinámica los juegos tradicionales a causa de la importancia que tienen para su desarrollo social.

El primer agente es la escuela, pues el uso de los juegos de mesa como herramienta didáctica en el aula, aumenta las posibilidades de encuentro y cooperación entre el alumnado. Las instituciones educativas formales han forjado una reputación que no favorece el bienestar y la felicidad de los estudiantes; pues el aprendizaje se vuelve una obligación aburrida y monótona. Los jóvenes huyen de esa visión tradicional de una educación que no cambia al mismo ritmo que lo hace la sociedad. El juego es una forma de recordarles a los alumnos que el aprendizaje es divertido, y que juntos podemos avanzar en todos los aspectos de la vida.

El segundo agente es la familia, pues las personas de avanzada edad bien saben la importancia de los juegos de mesa tradicionales. En el entorno familiar, este tipo de juegos favorecen a romper con la rutina diaria, a consolidar lazos familiares, a fomentar las relaciones interpersonales, y como no, a divertirse pasando un buen rato. El juego se convierte de este modo en un agente de unión y cohesión familiar, sin quitar la parte de aprendizaje continuo y avance personal. Para los más jóvenes es recomendable que se desvinculen por unas horas de las tecnologías y se centren en las vivencias ambientales cara a cara con personas de su círculo.