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La importancia de una gestión empresarial de calidad

Todos los empresarios son conscientes de que una buena gestión empresarial va a permitir aprovechar al máximo el capital humano y material de una empresa. De su buen desempeño dependerá el rendimiento final y los resultados. Sobre gestión empresarial de calidad hemos hablado precisamente con los expertos de la web oficial de Geinfor y estas son las conclusiones a las que hemos podido llegar.

A pesar de lo que muchos puedan pensar, la gestión empresarial no es un simple trabajo administrativo. En realidad, hay que enfocar sus objetivos de la mejor manera, ya que de su desempeño puede depender el futuro del negocio. Su importancia estratégica y operativa es, por tanto, fundamental.

Si analizamos los recursos humanos de cualquier empresa, podemos ver que una parte importante de este equipo está encargada de los procesos de gestión. Bien es cierto que, en los últimos años, cada vez son más las empresas que apuestan por un sistema ERP de gestión para centralizar y simplificar los procesos. Especialmente a medida que la empresa crece y los procesos de gestión se vuelven más complejos.

La gestión empresarial de calidad

Pero la cuestión fundamental sigue siendo la misma: hay que llegar a la gestión empresarial de calidad. Para ello, nada mejor que aumentar las herramientas, clarificar los procesos y disponer del personal adecuado. Sin olvidarnos, por supuesto, de la automatización, uno de los grandes signos de calidad de la gestión dentro de la era tecnológica en la que vivimos.

Como acabamos de decir, la gestión empresarial se hace cada vez más obligatoria a medida que la empresa crece. Un mayor grado de complejidad equivale, entre otras cosas, a un aumento del riesgo en las diferentes operaciones y gestiones. Es por esta razón por lo que la gestión empresarial debe estudiar y conocer en profundidad las líneas estratégicas de la empresa para evitar en lo posible estos errores.

Estos errores, además, no solo pueden afectar al funcionamiento interno de la empresa, sino que también generarán cierto descontento entre los clientes, lo que provocará a su vez un perjuicio a la marca. Este último es, precisamente, un aspecto que a veces se obvia dentro de cualquier gestión empresarial. Sin embargo, es sumamente crucial y puede repercutir de forma muy negativa en el funcionamiento de la empresa.

Una mala imagen entre los clientes a consecuencia de una gestión empresarial de mala calidad puede provocar a su vez un efecto bola de nieve entre los consumidores, proveedores y demás. Lo que, evidentemente, se traduciría en la cuenta de resultados de la empresa.

Todo esto teniendo en cuenta que estamos en una era en la que cualquier pequeño negocio necesita de una gestión empresarial de calidad. Atrás quedaron aquellos tiempos en los que los modelos de gestión de empresas basados en la calidad y la excelencia eran exclusivos de las grandes corporaciones.

Hoy las empresas de toda índole y tamaño se enfrentan a consumidores exigentes y bien informados y a unos competidores muy capaces que operan en un mundo global. Cualquier mínimo error puede llevar al traste todo el trabajo anterior.

Conclusiones generales

A modo de resumen podemos destacar como aspectos claves de la calidad en la gestión empresarial los siguientes: 

  • Satisfacción de los clientes tanto externos como internos
  • Disponer de la información adecuada sobre los clientes
  • Autoevaluación para realizar el diagnóstico de una empresa y evaluar su grado de madurez
  • Selección de criterios a la hora de trabajar y los responsables de las distintas tareas de la organización
  • Evaluación de la calidad de los productos y servicios, analizando los elementos tangibles, la fiabilidad, la empatía, la seguridad y la capacidad de respuesta de la empresa
  • Detectar las deficiencias percibidas por los clientes en la calidad de los servicios

El principal objetivo de la calidad en la gestión empresarial es llevar a cabo operaciones y procesos totalmente planificados. Solo así se logrará reducir el grado de incertidumbre en la ejecución de los procesos para conseguir una ventaja competitiva frente a los competidores de cada sector.

Unas ventajas que se traduzcan, por ejemplo, en el ahorro de costes de producción, el incremento de reconocimiento de la imagen corporativa y, en definitiva, en la mejora de la satisfacción de los clientes.

Una gestión empresarial de calidad permitirá hacer un seguimiento oportuno y eficaz de todos los procesos de la compañía. Pero también nos servirá para realizar estudios y análisis que nos hagan conocer las capacidades operativas del negocio, independientemente de su tamaño y del nicho de mercado en el que se encuentre.

En definitiva, tal y como acabamos de ver una mala gestión empresarial puede desembocar en un pésimo balance económico para la compañía. No atajar a tiempo este problema puede perjudicar de forma notable al negocio, hasta el punto de que cuando se quiera erradicar puede que ya sea demasiado tarde.