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Fundas nórdicas y colchas bouti, las compañeras perfectas para tu habitación

Con sus ventajas e inconvenientes, son un componente esencial para la decoración de tu hogar

Hay muchos elementos que forman parte de la vestimenta de una habitación. A la hora de decorarla, todo juega un papel más o menos importante para conseguir el acabado deseado. Y es que hasta el más pequeño detalle aporta su granito de arena para conseguir ese toque diferenciador que tanto solemos buscar a la hora de dotar de personalidad a nuestro hogar.

A la hora de elegir ropa de cama, es una tendencia bastante común recurrir a las fundas nórdicas baratas. Los edredones nórdicos aportan una capacidad calorífica ideal para soportar las temperaturas más frías y sus fundas, a su vez, logran darle un toque de personalización bastante interesante. De hecho, hay infinidad de modelos a elegir con todo tipo de colores, imágenes e incluso texturas para buscar algo hecho casi a medida.

Sin embargo, la mayoría sigue decantándose por algo mucho más tradicional y, en lugar de optar por la opción nórdica, van a por algo que lleva toda la vida acompañándonos en cada casa. Las colchas bouti baratas son la otra gran opción, esa que siempre ha estado ahí desde mucho antes de que se pensara en esa otra alternativa que tanta fuerza está cogiendo últimamente.

Ambas son propuestas que gozan de determinadas ventajas y, también, de ciertos inconvenientes. Son igualmente válidas para diferentes sectores del público, incluso para aquellos que piensan en ellas como un elemento decorativo más que funcional, como también para los que no se deciden y alternan entre unas y otras.

Sea como fuere, la facilidad a la hora de comprarlas es lo que permite tomarse la libertad de combinar como se desee. A día de hoy, tiendas online como Zoest Home ofrecen un abanico de facilidades abrumadoramente tentador. Dejan a disposición del consumidor una gran variedad de productos diferentes, permitiendo ojearlos todos y elegir aquello que se desee sin más que deslizar el dedo sobre la pantalla del smartphone (o con el ratón del PC). No hay horarios, no hay restricciones y, lo mejor de todo, las compras llegan al domicilio que indiques en el menor tiempo posible por un precio muy tentador.

Con esta facilidad de nuestra parte, tener una mayor libertad para explorar alternativas a la hora de vestir nuestra cama, con el fin de mejorar el conjunto decorativo de una habitación, es también una ventaja. Los edredones nórdicos y las colchas tienen mucho que decir a la hora de conseguir un mayor toque decorativo, y aquí vamos a hablar de las posibilidades de ambas con esta finalidad.

Fundas nórdicas

Aunque el uso de las fundas nórdicas es algo que se remonta varios siglos atrás, en los países del norte, el resto del mundo ha comenzado a usarlas con más frecuencia en las últimas décadas. La facilidad que suponen, ya que su calor hace que no sea necesario incluir sábanas ni mantas, es uno de sus mayores atractivos, como también lo es la posibilidad de cambiar el relleno de las fundas por alternativas que den más o menos calor.

A la hora de hablar de lo decorativo, la gran cantidad de variantes que existen es lo que permite jugar casi con total libertad con los colores y las formas. Si buscas algo vintage, vas a encontrar miles de patrones que acompañen, con colores crema o pastel ideales para ello; si, por ejemplo, quieres darle un toque urbano, apuesta por negros y grises con un fondo de rascacielos. Para los más pequeños, además, hay infinidad de modelos vestidos por algunos de sus personajes favoritos.

En definitiva, no hay límite alguno con los nórdicos. Puedes probar y experimentar con todo lo que tienen a disposición de los consumidores e incluso alternar con sus rellenos para las diferentes épocas del año.

Colchas bouti

A diferencia de los edredones nórdicos, las colchas bouti sí han sido el componente más tradicional en nuestros hogares. Son mucho más ligeras y su capacidad para dar calor es algo más limitado, por lo que requieren del uso de sábanas e incluso el acompañamiento de mantas para las épocas más frías. Sin embargo, al evitar el contacto directo con nuestro cuerpo hace que no sea tan necesario lavarlas o incluso plancharlas.

Lo bueno de estas piezas para nuestra cama es que son ideales para las épocas más calurosas. Si se busca un toque de frescura, escoger una colcha con un tono frío, un azul suave, es perfecto para acompañar al resto de la habitación y conseguir incluso que el ambiente parezca menos cálido de lo que marca el termómetro. Esto para regiones del sur, por ejemplo, es un efecto que incluso va más allá de lo estético.

Su variedad también es algo conocido. Hechas de diferentes materiales y con todo tipo de patrones, hay modelos para todos los gustos y públicos. Desde aquellos llamativos para el sector más infantil hasta otros más sobrios, formales o elegantes para el adulto. Un buen rango entre el que elegir para conseguir justo lo que deseas.