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Las apuestas online ya no son un juego

De hecho, tal es la magnitud de las apuestas anuales que muchos jugadores viven de las ganancias. Ya no solo de lo que apuestan sino también de sus consejos

España es un país que tiene una gran tradición sobre el juego. Es el Estado quien regula gran parte de las apuestas deportivas, especialmente las que tratan de adivinar el resultado, a modo de quiniela, como el histórico juego de loterías. Lleva tantos años en funcionamiento que no tiene vacíos legales. Al ganador se le localiza con rapidez, y se conoce de antemano el premio y los impuestos que deben ser abonados. Además, es un juego sencillo de entender: gana uno u otro equipo, o hay empate.

Esto ha sido así desde hace más de 70 años, pero con la globalización y las nuevas tecnologías, el juego se ha ido internacionalizando y a primera vista no siempre es posible distinguir entre casas nacionales o internacionales, por lo que conviene consultar las casas de apuestas españoles en openodds.com.  El Estado tuvo que intervenir para regular ese modelo de juego que hoy ha superado, con creces, al histórico boleto de la administración de loterías. Como facilidad añadida puede ser emitido por Internet.

El juego en España fue regulado en el año 2010, mediante una normativa que deben respetar todos los operadores que jueguen en el país. De hecho, ya son muchos los países que cuentan con una legislación propia. Así, en España conviven las casas de apuestas propias del país como Luckia Sportium junto con las internacionales Bet365Betafir William Hill. Así, en 2011 las casas de apuestas tuvieron un beneficio de 315 millones de euros y en 2014 se jugaron más de 6.500 millones de euros por Internet.

La convivencia es total entre portales nacionales y extranjeros que compiten en un mercado común, con luchas incesantes, bonos constantes para nuevos usuarios y con un gran mercado del fútbol. Ya no solo se apuesta al marcador o resultado, sino que también se pueden predecir los saques de esquina o las tarjetas de cada equipo. Y todo por Internet.

Esto ha afectado principalmente a los jóvenes, que son los que pasan una mayor parte del tiempo con el smartphone o el ordenador. Por ello son más susceptibles de recibir de forma masiva los anuncios publicitarios y promociones de estas casas de apuestas. Algo que también tiene que ver con la idealización del deporte y los deportistas. Ídolos en los que se confía incluso para ganar dinero.

Parece sencillo, aunque dista de serlo. Y es que, como en el casino, la banca siempre gana. En el mundo de las apuestas online no se puede fallar en ninguna selección (o una y el importe apostado es devuelto), lo que también añade la dificultad de tener una precisión milimétrica. En la quiniela, en cambio, hasta cinco fallos son permitidos.

 

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