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Un juez procesa a un sacristán de Cieza por “continuados abusos sexuales” a tres monaguillos

Solicita para él una fianza de 9.000 euros o el embargo de sus bienes. "Al obispo sólo le importa la imagen, no el dolor de las víctimas", denuncia uno de los abusados
Basílica Nuestra Señora de la Asunción de Cieza

Un juez de Murcia ha procesado a un sacristán del municipio de Cieza por presuntos abusos sexuales a tres monaguillos y ha solicitado para él una fianza de 9.000 euros o el embargo de sus bienes. "Por todo ello se manda que D.F.J.R.P preste fianza en cantidad de 9.000 euros con la finalidad de asegurar el resarcimiento de las víctimas". El auto del juez de la Audiencia de Murcia, al que ha tenido acceso Religión Digital, no deja lugar a dudas y declara "procesado" al sacristán de la basílica de la Asunción de Cieza por "serios y continuados abusos y agresiones sexuales" sobre tres monaguillos de la parroquia.

Según detalla Ignacio, una de las víctimas, éstos son algunos de los abusos sexuales que sufrió: "Tocamientos, masturbaciones, eyaculaciones en el cuerpo, rozamientos desnudos, fotografías desnudas, etc, todo ello con el empleo de la fuerza por parte del sacristán". A cambio, les daba "regalos y dinero" o les ofrecía "puestos de relevancia en el altar e invitaciones a su casa de la playa", según informa Religión Digital.

En la parte dispositiva, el auto declara "procesado en la presente causa a D.F.J.R.P. y decreta "el embargo de bienes del citado procesado en cantidad suficiente para cubrir la citada suma si no prestara dicha fianza". Por otra parte, el juez habla de los altos "índices de criminalidad", que quedan patentes en la instrucción de la causa y cita al sacristán a una "declaración indagatoria para el día 17 de mayo de 2017 a las 10.00 horas".

“El obispo me engañó y me fue dando largas”

Ignacio (nombre supuesto), el monaguillo que inició el proceso contra el sacristán hace dos años y que todavía continúa con terapia psicológica, se muestra satisfecho de la evolución del caso. Él fue el primero en denunciar el caso canónicamente, pero "el obispado me trató fatal, el obispo me engañó y me fue dando largas, de tal forma que, cuando quise denunciar por lo civil, ya había prescrito", según declaró a Religión Digital.

"Profundamente dolido" por la actitud de monseñor Lorca Planes, obispo de Cartagena, Ignacio pensó que la institución a la que quería y de la que formaba parte "sólo intentaba tapar el caso y alargarlo en el tiempo, para que prescribiese y para que no pudiese denunciarlo y, así, evitar el escándalo público. Al obispo sólo les importa la imagen, no el dolor de las víctimas".

El caso sólo pudo seguir adelante porque a la denuncia canónica inicial se sumaron otras dos civiles de otros dos monaguillos contra el mismo sacristán de Nuestra Señora de la Asunción. E Ignacio pudo sumarse a dichas querellas como testigo principal.

"Por ahora, esto pinta bien. Estoy esperanzado y se nos abre el horizonte. Sólo espero que la Justicia lo condene, nos dé la razón y deje claro que no mentimos y que lo denunciamos para defender a muchos niños que estaban cerca del sacristán. Necesitamos ese reconocimiento público", explica Ignacio a Religión Digital.