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¿Por qué Murcia es la región donde más alumnos superdotados se detectan?

Murcia es la región española, tras Andalucía, en la que, con diferencia, se detectan más alumnos superdotados, y eso sin tener en cuenta el porcentaje en función de la población. Es decir, en números brutos. La pregunta clave es por qué ocurre esto. ¿Son los alumnos murcianos los más inteligentes del país? La respuesta hay que buscarla en otros motivos.

Un superdotado tiene un cociente intelectual a partir de 130 –desde 120 se considera que una persona posee “altas capacidades” y 100 es lo normal–. La Organización Mundial de la Salud (OMS) calcula que un 2% de la población es superdotada. En España, el Informe 2014 sobre el Estado del Sistema Educativo, elaborado por el Ministerio de Educación, cifraba en 12.490 los alumnos con “altas capacidades” sobre un total de ocho millones de estudiantes en el curso 2012-2013.

La cifra de estudiantes superdotados detectados por comunidades es la siguiente: 3.957 en Andalucía, 1.999 en Murcia, 1.455 en Madrid, 1.114 en Canarias, 1.057 en Galicia, 499 en Castilla y León, 435 en Asturias, 430 en Baleares, 239 en Castilla-La Mancha, 233 en Cataluña, 222 en Navarra, 218 en País Vasco, 189 en la Comunidad Valenciana, 148 en Extremadura, 126 en Aragón, 113 en Cantabria y 52 en La Rioja.  

Niños superdotados.

La perito Carmen Sanz, presidenta del gabinete psicológico y la fundación El Mundo del Superdotado, que evalúa y ofrece terapia a este colectivo, asegura a El País que “hay más de 160.000 niños superdotados que no han sido detectados” y que no reciben, por tanto, la educación específica que prevé la ley. “Si hablamos de alta capacidad son aún muchos más, en torno al 10% sin detectar”, lamenta.

“El principal problema es que la ley estatal no define qué es un niño de altas capacidades y cada comunidad autónoma ha puesto su propio criterio y metodología. Un alumno puede ser superdotado en Andalucía, pero no en Madrid”. La estadística apoya su teoría: Andalucía (8,38 millones de habitantes) suma 3.957 alumnos de alta capacidad; en Cataluña (con una población de 7,4 millones) son 233, según las cifras ministeriales. En Murcia (con casi 1,2 millones de habitantes) son 1.999.

“Fallan los sistemas de detección porque suele confundirse superdotación con alto rendimiento, con sacar sobresaliente en todo. Y es ridículo, porque un niño superdotado suele estar desmotivado y aburrido. Lo más probable es que termine engrosando las estadísticas de fracaso escolar, porque, como no les identifican a tiempo, se acostumbran a no esforzarse, y cuando llegan a la ESO suspenden pues no han aprendido a estudiar”, dice Sanz.

A juicio de esta experta, que evalúa a más de 200 superdotados al año, falla también la atención una vez que han sido descubiertos. “Los equipos de orientación de las consejerías tardan en ponerse en marcha. En general, hay pocos recursos y los que hay se destinan a los otros alumnos con necesidades educativas especiales, los que están por debajo de la media. Es muy difícil que suban de curso a los superdotados, pese a que es la mejor medida. Algunas comunidades, como Madrid, tienen clases especiales los sábados. Está bien, pero es insuficiente. Otras no hacen nada”.

Diego Rodríguez, presidente de la Confederación Española de Altas Capacidades Intelectuales, se queja de que “cuando un niño muestra un talento deportivo, rápidamente todo se pone en marcha: hay escuelas especiales, centros de alto rendimiento...”. Pero cuando se trata de inteligencia, “es todo lo contrario. Se camufla, porque no hay medios”.

Carmen Sanz, que es superdotada, cree que efectuar pruebas generalizadas resultaría muy ventajoso no solo para los alumnos, sino también para que el Gobierno elevara su reputación: “Mejoraríamos en la estadística de alumnos excelentes y reduciríamos la de fracaso escolar”. Pero, sobre todo, advierte de las consecuencias de no descubrir a tiempo a esos niños. “No se adaptan porque su edad mental es superior. Muchos sufren acoso escolar, tienen baja autoestima, problemas de ansiedad, caen en depresiones. He atendido a niños medicados por hiperactividad que en realidad no eran hiperactivos, sino superdotados aburridos. E incluso a algún predelincuente, de centros de menores”, declara a El País.

“La inteligencia puede ser una maldición”, sostiene. Así tituló, de hecho, un libro (La maldición de la inteligencia, Editorial Plataforma Actual) en el que recoge toda esta problemática y su experiencia con niños y adultos superdotados con problemas psicológicos. La obra está dedicada a ellos. A Juan, “que está todos los días en una esquina del patio y se siente muy infeliz”; a Luis, “al que ya han expulsado de tres colegios por rebelde y cuyos padres están desesperados”; a Isabel, “que se gana la vida en un supermercado”; a Rosana, “que se hace la tonta para caer bien a los chicos...”.

Este último caso resulta muy común y también aflora en la estadística del Ministerio. Según sus datos, el 66,4% de los identificados como alumnos de altas capacidades son varones, frente al 33,6% de mujeres. “Ellas tienden a disimular su inteligencia para ser aceptadas, sobre todo en la adolescencia”, enfatiza Sanz.

“Hay muchos más de lo que pensamos”

En la Región existe la Asociación Murciana de Apoyo a Niños de Altas Capacidades Intelectuales (AMUACI), que incide en que “las familias deben conocer los derechos educativos que tienen sus hijos diagnosticados como alumnos con necesidades específicas de apoyo educativo por tener altas capacidades intelectuales. Los centros también deben conocer las diferentes opciones que les brinda la ley educativa para atender a los alumnos con altas capacidades intelectuales en Educación Primaria. Las familias deben tener claro que el alumnado con altas capacidades intelectuales tiene derecho a una atención educativa diferenciada y los centros educativos la obligación de ofrecérsela”.

AMUACI (www.amuaci.es) organizó en junio de 2014 su primera charla-coloquio sobre las altas capacidades intelectuales en Murcia para abordar las necesidades educativas que estos niños. Después de más de un año de su constitución celebró dicho encuentro en el que participaron más de 100 familias, todas ellas bastante preocupadas por considerar que la atención educativa que recibían sus hijos no era satisfactoria.

En su web AMUACI plantea la siguiente cuestión y su respuesta: “¿Alumnos con altas capacidades hay muy pocos y es un fenómeno raro? No. Hay muchos más de lo que pensamos. Posiblemente debido a los medios de comunicación que nos presentan de vez en cuando a un chico superdotado, que con 16 años ha terminado una carrera universitaria y con 18 años un doctorado, nos hace pensar, que nuestro hijo no se parece para nada a eso. Es evidente, que los medios de comunicación presentan casos muy excepcionales, que nada tiene que ver con la realidad cotidiana”.

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