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El Gobierno de Murcia permite que los cultivos ilegales se sigan ‘comiendo’ el Mar Menor

García del Toro: “El lobo feroz con tractorazos se está comiendo las playas del Mar Menor; ni Caperucita ni nosotros nos podremos bañar porque se convertirán en melonares”

Pese al informe del ministerio de Medio Ambiente, que culpa a la agricultura intensiva de la degradación del Mar Menor por el vertido de nitratos, el Gobierno de Murcia sigue permitiendo que nuevos cultivos, la mayoría ilegales, se ‘coman’ playas de la laguna salada. Y ello también cuando hace unos días se ha conocido un estudio de la Asociación de Naturalistas del Sureste (ANSE) y de WWF en el que se pone de manifiesto que una de cada cuatro hectáreas del entorno del Mar Menor (12.000 de las 50.000 hectáreas de regadíos) son totalmente “ilegales”.

El arqueólogo y profesor de la Universidad de Murcia Javier García del Toro ha compartido en su perfil de facebook la imagen de una playa del Mar Menor que se ha roturado con el objetivo, según él, de plantar melones. Y acompaña la fotografía con el siguiente mensaje: “El lobo feroz con tractorazos se está comiendo las playas del Mar Menor; ni Caperucita ni nosotros nos podremos bañar porque se convertirán en melonares”. 

Las organizaciones WWF y Asociación de Naturalistas del Sureste calculan que alrededor del Mar Menor hay más de 12.000 hectáreas de cultivos de regadío ilegales, para lo que han empleado el análisis de ortofotografía, Sigpac, satélite y trabajo de campo, según se recoge en el informe 'La burbuja del regadío: el caso del Mar Menor'.

Según este estudio,  la agricultura de regadío "ha crecido de forma masiva, descontrolada e ilegal" en el entorno del Mar Menor "ante la falta de acción a tiempo de las administraciones". "Los vertidos y mala gestión de la agricultura intensiva han convertido este humedal –la mayor laguna litoral española- en una 'sopa verde' por el exceso de nutrientes, con graves consecuencias ambientales y sociales, y para la que ahora será necesario aplicar costosas medidas de restauración", añade.

Aunque el entorno del Mar Menor es una de las zonas más áridas de Europa, y el crecimiento del regadío está supuestamente limitado por ley, WWF y ANSE denuncian que la pasividad de las administraciones ha permitido multiplicar casi por diez la superficie de cultivos regados en los últimos 40 años, hasta casi 50.000 hectáreas, un crecimiento alentado por sucesivas legalizaciones. 

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