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La estremecedora carta de un hombre al asesino de sus perros

Las cuatro mascotas de Luciano Pérez fueron torturadas hasta la muerte y lanzadas a una balsa de una finca de Muchamiel (Alicante)
Los perros fueron torturados hasta la muerte y lanzados a una balsa (Foto: Luciano Pérez)

Los dueños de cuatro perros han denunciado ante el Seprona que sus mascotas fueron torturadas hasta la muerte y lanzadas a una balsa de una finca de Muchamiel, situada en la parte norte del área metropolitana de Alicante.

Los hechos ocurrieron la pasada Semana Santa, cuando los propietarios de los canes los encontraron dentro de una balsa de aguas putrefactas con evidentes signos de violencia. Incluso, uno de ellos apareció descuartizado y solo han podido recuperar algunos pedazos.

El dueño de los perros, Luciano Pérez, que ha ofrecido una recompensa de 3.000 euros a quien aporte información sobre el asesino de sus canes (Linda, Tina, Dana y Dumbo), ha publicado una estremecedora carta en Facebook que reproducimos a continuación:

Carta a un asesino de perros

Perdí a los perros de mis ojos, ellos que eran todo magia; ahora, cuando me despierto en las mañanas ya no los veo en su camita roncar, ya no me despiertan a las tres de la mañana para que lo saque a hacer pipí y beber agua y ya no me miran con sus ojitos y manchitas llorones.

¡Los extraño tanto¡ 

Hoy recuerdo todas esas noches que se levantaban uno y otro para beber agua, luego volvían y se acercaban a mi cama para asegurarse de que todavía estaba allí, antes de regresar a sus camitas y aun cuando eran más jóvenes brincaban conmigo y me abrazaban. Yo los amaba y ellos a mí.

Siempre le pedí a Dios me los hiciera eternos, que no me los quitará nunca, que siempre lo dejará conmigo, pero nadie contaba con que hay un asesino en Muchamiel y sin escrúpulos.

Es duro despedirse de mis perros y sin llegar su día de ancianitos; sólo tenían 3 y 4 años, eran bebes. Ellos me tenían que acompañar durante más de 15 años.

Mis perros me apoyaban cuando más lo necesitaba y bien que lo sabían, porque corrían conmigo y me lengüeteaban toda la cara, me abrazaban, me miraban y sin decirme nada, me lo decían todo. Ellos sostuvieron nuestras manos con lamidas y besitos sabor croqueta. 

Linda, mi ojito derecho, me miró con sus ojitos de amor cuando mi vida era un desastre. Como nunca antes lo había sentido, me ayudó a reconstruir mi vida rota cada noche que lloraba y se subía conmigo y me lamía y entretenía mientras yo no dormía de tanto llorar.

Siempre me enseñó lo bueno de la vida, nos dio su amor sin importar nada, se quedaba dormida y vigilaba a la gente mala. Y yo no he podido hacer lo mismo.

Desde que fallecieron mis perros, mis mejores amigos, visito su tumba y me quedo ahí, sentado, fijo, viendo sus tumbas por cinco minutos, triste. Luego les gritaba para que volvieran. Me vuelvo loco cuando veo que sus croquetas están en sus comederos y no las come nadie. 

Los extraño tanto. Ellos tenían el deber de guardarme a mí, se suponía que tenían que llegar hasta que estuviera yo viejito, pero no ha sido así. Aquí, sus camas están vacías, mis ojos los buscan y mi corazón está roto, más vacío de saber cómo ha sido esa muerte, un asesinato con maltrato animal y no poder hacer nada. 

Ellos son esa magia, los perros de mis ojos, mis mejores amigos, los extraño.

Tengo lágrimas de agonía por no poder liberaros del sufrimiento. Lágrimas de tristeza por la pérdida de vuestro amor y compañía.
Lloro lágrimas de dolor por la cantidad de pena que siente mi corazón. 

Os extrañaré cada día de mi vida.  

Comentarios

Enviado por Manuel Dóniz el

Esta carta me ha hecho brotar las lágrimas en mis ojos por su ternura y por su inmenso dolor. Yo tambien tengo dos perros que son mis mejores compañeros, en mi condición de jubilado, paso con ellos todo el día y nunca tuve una amistad más bella, pura y desinteresada que la que ellos me regalan y su compañía me da mucha más satisfacciones que las que pueda tener con mis congéneres. ¡Cuanto comprendo el dolor de este señor por el asesinato de sus queridos animales!, se que un día se irán de mi lado, su naturaleza es diferente que los humanos, pero otra cosa es que venga un miserable a quitarles la vida, tal vez por el placer de matar. Ojalá la justicia de los hombres le haga pagar por lo que ha hecho, pero siembre será un pago barato, por ello, espero que la sociedad lo señale toda la vida como el más abyecto asesino,porque le ha quitado la vida a animalítos inocentes, pero jamás pagará la tremenda pena que ha causado a su dueño
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Enviado por enrique martinez el

Asi es, yo tambien estoy jubilado, vivo solo y la compañia de mis perros es vital, para salir a pasear, en casa, es una compañia sana y agradecida. Siento totalmente lo que tan bien expresa. Son seres vivos llenos de amor y agradecimiento, maldito el que les haga daño.

Enviado por Tony el

Qué dolor más grande de carta... Malditos miserables han de caminar por la tierra que nos da la vida. El destino cimentará adecuadamente el negro camino que andarán los miserables.

Enviado por Jose Maria Redo... el

Estremecedora es poco,la verdad es que uno es consciente de que la maldad de determinados "seres humanos",parece que nunca se va a extinguir,y que siempre van a existir noticias de estas, duele leer estas cosas,yo tengo una perrita adoptada que ha pasado mucho miedo,y he visto día a día,año tras año,como he podido darle una vida digna,hacer cesar casi todos sus miedos,y que pueda disfrutar de la vida que merece,por eso duele tanto que un/a malnacido/a,haya podido hacer eso con unos seres inocentes que no han hecho daño a nadie.
Te acompaño en el sentimiento,ójala encuentres quien lo hizo,y que llegue el día en el que estas atrocidades sean penadas como merecen,porque solo un psicópata puede hacer esto,y es un gran problema para toda la sociedad que haya gente suelta asi.

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