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Declaran procedente el despido de un vigilante de seguridad por abandonar su puesto para ir a comprar agua

El trabajador se ausentó de las instalaciones en las que prestaba sus servicios, ubicadas en la localidad murciana de San Pedro del Pinatar, durante tres cuartos de hora
Tribunal Superior de Justicia de Murcia

La Sala de lo Social del Tribunal Superior de Justicia (TSJ) de la Región de Murcia ha desestimado el recurso presentado por un vigilante de seguridad contra la sentencia que declaró procedente su despido, sin derecho a indemnización alguna, por haber abandonado su puesto durante tres cuartos de hora para ir a comprar agua, según declaró.

La sentencia indica que el Juzgado de lo Social al que correspondió su demanda declaró probado que este trabajador de la empresa de seguridad 'S' fue despedido en septiembre de 2016, después de que se comprobara que se ausentó de las instalaciones en las que prestaba sus servicios, ubicadas en San Pedro del Pinatar.

En la carta en la que la empresa le comunicaba el cese de la relación laboral como autor de una falta muy grave, se recogían los hechos y la mala imagen que habían creado ante los responsables de la sociedad que había contratado sus servicios tras sufrir un incendio.

Igualmente le indicaba que su ausencia fue descubierta por uno de los responsables del cliente, quien, tras recibir un salto de alarma, se presentó en la fábrica y se encontró con que el vigilante no estaba en ella.

En su descargo, el trabajador aseguró que se había ausentado momentáneamente para comprar agua y que se había perdido.

En su apelación ante el TSJ, alegó que no había existido transgresión de la buena fe y que, por tanto, los hechos, a lo sumo, podrían ser calificados de graves, no como muy graves, por lo que el despido no estaba justificado.

Frente a esa argumentación, la Sala, al desestimar el recurso, coincide con el Juzgado de lo Social en que el despido es procedente, por la gravedad de la conducta mantenida por el apelante al abandonar durante tres cuartos de hora su puesto de trabajo.

Y añade que "nada impedía que se hubiera puesto en contacto con algún superior para que se hubiera resuelto cualquier problema sin haber dejado a la empresa sin vigilancia, ya que irse cuarenta y cinco minutos del lugar de trabajo es abandonarlo y, con él, la vigilancia, que es una función de responsabilidad, de contenido sensible".

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