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Davide: “Sabía que mis brazos y piernas ya no me pertenecían, pero estoy vivo y bromeo con mis amputaciones”

La historia del joven italiano Davide Morana, que reside en Murcia y pide ayuda para unas prótesis que le permitan valerse por sí mismo, es un auténtico ejemplo de superación ante la adversidad
Davide junto a su padre, Tomaso, y su novia, Cecilia (Foto: SER)

"Sabía que mis brazos y piernas ya no me pertenecían, pues estaban muertas. Pero estoy vivo, y eso es lo que importa, y hasta me gusta bromear con la gente con mis nuevas amputaciones". Esta frase de Davide Morana resume la impresionante entereza con la que este chico italiano de 24 años, que reside en Murcia, ha afrontado la pérdida de sus cuatro extremidades tras sufrir el pasado enero una meningitis bacteriana que le tuvo al borde de la muerte. Ahora pide ayuda económica en su página web (davidemorana.com) para poder adquirir unas buenas prótesis que le ayuden a recuperar su movilidad y a valerse por sí mismo.

"En realidad todo cambió en un día, porque amanecí con machas púrpuras que se fueron extendiendo y en tres horas tenía las extremidades negras. Era la sepsis meningocócica", explica Davide a la cadena Ser acompañado de su novia murciana Cecilia, que ahora es sus manos y sus piernas.

Davide, que estudiaba FP y trabajaba como camarero en un restaurante de la Plaza de la Universidad de Murcia, es un auténtico ejemplo de superación ante la adversidad. “Lo peor ha pasado ya. Han sido tres meses largos y ahora fuera del hospital todo cambia. Desde el principio me enfrenté a la enfermedad, primero durante mi estancia en la UCI y luego en quemados. Y ahora fuera, paseando con mi novia, con mi familia y mis amigos, mucho mejor. No me falta la sonrisa y ahora más que nunca”, asegura este joven italiano.

Siete días en coma y sin esperanzas al principio

“Todo pasó tan rápido que al principio no me di cuenta. Fue fulminante. El día antes de enfermar estaba trabajando, estudiando y entrenando, con mi vida diaria”, afirma Davide a la Ser y cuenta que “estuve en coma inducido durante siete días, pero los dos primeros días no había esperanza porque la bacteria había tenido un avance muy grande, y los médicos mismos no se esperaban esta recuperación. Es más, le dijeron a mi novia Cecilia que se fuera a casa y que esperara una llamada cuando yo muriese. Fue muy fuerte”.

“Después de dos días –prosigue Davide- mi corazón empezó a latir otra vez, a ir bien. Los médicos estaban sorprendidos y empezaron a hacer efecto los antibióticos. Después de despertar, los primeros días me dieron opiáceos porque todavía tenía dolores y además tenían que amputarme las extremidades. Me acuerdo de cuando me iban amputando extremidades y el golpe no fue tan duro, porque yo sabía y reconocía que mis brazos y mis piernas ya no me pertenecían, porque no contestaban, estaban muertas. Y la gangrena iba hacia arriba y los cirujanos no les aseguraron a mis padres que pudieran salvar mis articulaciones. Afortunadamente me han salvado las articulaciones y eso es muy importante para el proceso protésico”.

Después de las amputaciones Davide dice que “sentí una alegría, pues aunque me encontraba mal y tenía vómitos, sabía que lo peor había pasado. Había estado a punto de despedirme de todos y de este mundo tan bonito. Incluso le digo a la gente que me lo he pasado bien con todo el equipo de la UCI y de quemados. Nada consiguió tirarme para abajo”.

“Lo vivo como algo nuevo y bonito”

“La gente que no me conoce se sorprende porque se imagina que yo podría estar deprimido. Sin embargo, yo los acojo con una sonrisa. Es más, me gusta hacer el tonto y bromear con mis nuevas amputaciones, porque yo lo vivo como algo nuevo y bonito, y así aprovecho para desdramatizar. Hay que tener paciencia día a día y todo llegará”, comenta Davide.

Ahora quiere compartir su “historia para que la gente se mentalice de que el amputado no es un bicho raro, porque tiene cuerpo, cabeza, sentimientos y sigue viviendo”.

Y espera recaudar cuanto antes el dinero necesario para poder empezar con el proceso protésico. “Lo estoy deseando. La Seguridad Social española ofrece a cada amputado una mano mioeléctrica de pinza, que es lo más básico, y también las prótesis de piernas. Pero el catálogo protésico español no se actualiza desde el año 2000. Entonces las prótesis para un chico de 24 años con ganas de hacer deporte y de recuperar su independencia no son las más recomendables”, comenta.

Davide ha contactado con otras personas que están en centros privados y “me han hablado de otras prótesis más avanzadas pero son carísimas. El precio de una prótesis de mano de las mejores ronda los 50.000 euros. Yo con mis ahorros no puedo hacer frente a ese gasto. La respuesta que estoy teniendo con mi página web, donde se puede contribuir con una pequeña donación, está siendo brutal y eso me da muchas más ganas de empezar todo”.

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