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“El copiloto no tenía depresión ni era un enfermo mental, era un narcisista maligno”

El psiquiatra Francisco Toledo.

El psiquiatra Francisco Toledo recibió hace unos días el premio Doctor Francisco Guirado en Molina de Segura. Este profesor asociado de Psiquiatría de la facultad de Medicina de la Universidad de Murcia y psiquiatra titular del Hospital Virgen de la Arrixaca responde a las preguntas de La Crónica del Pajarito sobre temas tan actuales y candentes como los motivos que pudieron llevar al copiloto alemán Andreas Lubitz a estrellar el avión contra los Alpes franceses, según le acusa la Fiscalía. Además, Toledo avanza el programa del VI Curso de Psiquiatría en la Vida Cotidiana, organizado por la Fundación de Estudios Médicos (FEM) de Molina y la Universidad Internacional del Mar.

¿Qué supone para usted haber recibido el premio Doctor Francisco Guirado? Siento un profundo agradecimiento a Molina, a su Ayuntamiento y a su alcalde por haber propuesto mi candidatura al premio. Yo conocí a Francisco Guirado y a cualquiera le provoca orgullo este galardón, y más a un molinense, como me considero yo tras vivir ya más de diez años en Molina. Es también un reconocimiento a los cursos de psiquiatría en la vida cotidiana, que este año llegan a su sexta edición y que los dirijo con mucho cariño.

Estos cursos son ya una auténtica referencia a nivel regional y nacional. Creo que sí. Lo que hacemos con ellos es luchar contra el estigma y contra los miedos que hay sobre los enfermos mentales, e intentar conseguir una mayor integración social. Todos los años traemos a psiquiatras clínicos de gran trayectoria profesional y hasta ahora presentamos un balance de más de 50 conferencias y más de 700 alumnos, algo que es un éxito para los organizadores, la Fundación de Estudios Médicos (FEM) de Molina y la Universidad Internacional del Mar.

¿Está cerrado ya el programa del VI curso de psiquiatría en la vida cotidiana? Se va a celebrar del 7 al 10 de julio, una vez más en Molina de Segura, y este año repite Juan de Dios Molina, que hablará sobre las habilidades en la entrevista psiquiátrica. El doctor Antonio Galbis, miembro de la directiva de la Asociación Española de Psiquiatría, dará una conferencia sobre manías, supersticiones y obsesiones, y contaremos con un ‘crack’ como el doctor Celso Arango, uno de los principales investigadores europeos en salud mental y director científico del Centro de Investigaciones Biomédicas en Red en Salud Mental (CIBERSAM), que ahora está trabajando en California y que impartirá la charla ‘El futuro de la salud mental: prevención, prevención y prevención’. La conferencia estelar será la de Eduard Vieta, que está considerado el número uno en la investigación del trastorno bipolar y que nos hablará sobre lo que sabemos y lo que nos falta por saber de este trastorno. A nivel local, tendremos a Luis Valenciano, que abordará la psicoterapia del paciente impulsivo; Emilio López, que hablará sobre esquizofrenia y psicosis tóxicas; al doctor Salmerón (´Cuando el cerebro confunde la realidad’) y a Mateo Campillo (‘Enfermedad física y vulnerabilidad psíquica’). También vendrán el doctor Mesones (‘El suicidio: todo lo que quiso saber y no se atrevió a preguntar’) y el doctor Pedro Pozo, presidente de la Sociedad Murciana de Psiquiatría, que hablará sobre el estigma de la enfermedad social. Pepa González Molina dará la conferencia ‘Abordaje del adolescente con trastornos de conducta’ y yo mismo hablaré sobre mitos y tópicos de la psiquiatría.

En términos psiquiátricos, ¿qué es la normalidad? Es una pregunta complicada de responder. Vamos a ver si me explico: para la psiquiatría la normalidad no es un punto, es un segmento, un patrón de conducta que se repite y que es aceptado como razonable. Es un comportamiento o estado de salud razonable que permite un funcionamiento óptimo.

¿Cuándo un problema de salud mental se convierte en una enfermedad? No todos los trastornos de conducta inexplicables tienen que ser un trastorno mental. Hay personas buenas, pero también hay personas malas que no tienen ningún trastorno mental. Para que una persona estrelle un avión no tiene que ser un enfermo mental, tiene que ser una mala persona.

Me está hablando del copiloto Andreas Lubitz, acusado de estrellar el avión en los Alpes con 150 personas dentro. En muchos medios de comunicación se dice que tenía depresión y estaba en tratamiento. ¿Qué ha podido llevar a esa persona a realizar un acto tan espeluznante? No creo que tuviera depresión, pues esta enfermedad conlleva una idea de culpabilidad e incluso de autoagresión, pero nunca hacia fuera, nunca hacia los demás. Una persona que se suicida se quita de en medio para no sufrir y para que los demás no sufran. Lo del copiloto no tiene nada que ver con la depresión ni con enfermedades mentales. Todo indica que fue premeditado y responde a una personalidad narcisista de tipo maligno que ha actuado así ante una frustración no superada. Al parecer, él mismo dijo que iba a hacer algo por lo que su nombre sería conocido en todo el mundo y eso es propio de un narcisista maligno, de un trastorno de personalidad. Estos individuos son conscientes de lo que hacen en todo momento. Son malas personas.

Entonces, ¿me está dando a entender que no se habría podido evitar la tragedia tratándose de una persona de este tipo? La psiquiatría no tiene respuesta para la maldad y este copiloto era un enfermo de tipo social. Los enfermos mentales son víctimas y no culpables, y este no es el caso del copiloto del avión estrellado. Todas las cosas no se pueden prevenir. Por ejemplo, por muchas campañas que se hagan nunca se acabará totalmente con los accidentes de tráfico o con la violencia de género. Se puede reducir, pero en el caso de la maldad no hay respuesta inherente a esta condición humana.

Pero lo que está publicando es que tenía problemas mentales de los que estaba siendo tratado y que incluso intentó ocultar. Y no se para de hablar de que tenía depresión. Faltan elementos para sacar conclusiones definitivas, pero todo apunta a que había premeditación y cálculo para estrellar el avión. Una depresión no puede ser que lleve a alguien a hacer algo así. Si alguien se suicida por una depresión da mensajes de dolor y deja una carta de despedida o de arrepentimiento. Este copiloto tampoco es un psicótico, pues ni deliraba ni tenía alucinaciones. Yo creo que sabía aparentar que no era malo. Este tipo de personas se repiten sistemáticamente en la historia de la humanidad en todos los ámbitos, no les detiene el dolor ajeno y hacen sufrir a los demás de manera indiferente. Para comprender necesitamos poner etiquetas, como la depresión, pero este hombre no tiene esa etiqueta.

¿Eso explicaría esa frialdad del copiloto? Lo digo porque en la grabación de la caja negra se refleja que su respiración no se alteró en los ocho minutos se descenso antes del choque en los Alpes. Mantener la respiración normal en una situación así es propio de una persona muy fría, y tampoco tiene nada que ver con creencias políticas o con razones religiosas. Este tipo de personas muestran una gran frialdad y les importa poco el mundo de los demás.

Se ha publicado que sufrió hace años ataques de pánico y ansiedad… Quizá tuviera algún diagnóstico de ansiedad, pero eso no explicaría nada, no existe ningún nexo con lo ocurrido. Insisto en que esta persona debía tener un trastorno de personalidad, no era un enfermo mental, sabía perfectamente lo que hacía y tenía una intolerancia brutal a la frustración, quizá por los problemas de visión que le impedían ascender profesionalmente, y seguramente no toleraba que no era el mejor.

Para las familias de las víctimas el hecho de que el copiloto estrellara deliberadamente el avión debe ser algo tremendo de aceptar. Hay personas a las que les da igual en qué circunstancias se ha producido la muerte de un familiar, pues el caso es que ha muerto y eso les produce dolor. A otras no les ocurre lo mismo. Cada uno se defiende del dolor como mejor puede y algunos necesitan dirigir su pena hacia un objetivo, pero eso no produce alivio. Sería doloroso e injusto que tras lo que ha ocurrido con el avión algunos dirigiesen ese odio a pacientes con problemas psiquiátricos. Eso haría mucho daño, pues el enfermo mental no es peligroso, es una víctima. El 20 por ciento de la población sufre depresión al menos una vez en la vida y eso no debe ser un estigma. Estamos trabajando mucho para evitar ese estigma. Sin embargo, se puede ser inteligente y ser muy mala persona. Hay personas malas en política, en el mundo empresarial, en nuestros compañeros de trabajo…

En la prensa europea no tanto, pero en algunos países los medios de comunicación han cargado tintas contra el copiloto y le llaman de todo: kamikaze, asesino, ‘killer’… Que le llamen como quieran, pero que no le llamen enfermo mental, porque las personas con enfermedades mentales no se merecen esto.

Cambiando de asunto, siempre me he preguntado por qué no existe en la sanidad la figura unificada del terapeuta mental, en vez de esa separación entre psiquiatras y psicólogos. ¿Se ha experimentado en algún país? No se debe ni se puede. El psiquiatra y el psicólogo son absolutamente complementarios. Algunas personas no necesitan psicoterapia y otras no necesitan un enfoque biológico de pastillas.

¿Para salir de una depresión es absolutamente necesario tomar pastillas? Para la depresión, como enfermedad que es, se necesita un tratamiento farmacológico, igual que para la hipertensión. No es suficiente con la psicoterapia y no hay ningún psicólogo que se atreva a decir que es mejor tratar la depresión sin pastillas. Otra cosa son las conductas de tristeza adaptativas, que se abordan bien con un enfoque psicoterapéutico. La dificultad está en saber discernir qué tiene una persona. Está claro que siempre vienen bien cosas como las terapias de grupo.

Hay medicación, como los ansiolíticos, especialmente las benzodiacepinas, que al parecer son bastante adictivos. Y normalmente existe un rechazo en el paciente a estar, como se suele decir, empastillado. El tabaco también es adictivo. Si lo que quieres preguntar es si se abusa en la prescripción de ansiolíticos y antidepresivos, la respuesta es que quizá sea cierto, y creo que hay situaciones que se podrían solucionar sin pastillas. Sí, pienso que hay un cierto exceso de uso y abuso de medicación. Poner un tratamiento farmacológico es fácil, pero en ese momento hay que pensar también en cómo lo vamos a quitar luego. En el caso concreto de las benzodiacepinas sí hay un abuso.

¿Quizá el problema arranca de los propios médicos de familia? En España, los médicos de familia tienen un gran control para empezar a tratar trastornos psiquiátricos, pues tienen una gran preparación.

¿Qué opina usted de las terapias alternativas para tratar problemas de salud mental? Pues que siempre que hay que valorarlas partiendo de los principios científicos de verificación de resultados. Si a lo que te refieres es al chamanismo, la gente que acude a él suele tener un nivel cultural más bien bajo, con todos mis respetos. Pero bueno, hay gente a la que le ayuda, por ejemplo, rezar, y no tengo nada contra eso.

Y qué me dice de las técnicas de neurocirugía para tratar trastornos psíquicos como los obsesivo-compulsivos. Parece que funciona eso de colocar electrodos en algunas zonas del cerebro… Hasta ahora la única indicación de la psicocirugía es para trastornos obsesivo-cumpulsivos (TOC) severos, y para un bajo porcentaje de pacientes. En estos casos la psicocirugía tiene una respuesta terapéutica de en torno al 50 por ciento y a veces es la única opción que queda. En algunos tipos de depresiones muy graves también se colocan electrodos en el cerebro para producir una estimulación cerebral eléctrica profunda. Se está avanzando mucho en este campo y tiene futuro por delante, pero no confundamos esta neurocirugía con otras cosas como las lobotomías que se practicaron hace años.

Los psiquiatras afirman que a día de hoy enfermedades como la esquizofrenia no tienen cura. ¿Qué esperanza les queda a estos enfermos? ¿Se conseguirá una cura en el futuro? Ahora mismo la esquizofrenia no tiene cura como tal, pero sí puede sobrellevarse de una manera adecuada sin que ocasione molestias, siempre y cuando el paciente siga a rajatabla la medicación de por vida. La esquizofrenia ha existido siempre y afecta a un uno por ciento de la población en todo el mundo. En los últimos veinte años se ha avanzado mucho en los tratamientos. Debemos de tener en cuenta que el primer tratamiento para esta enfermedad se descubrió en 1952. En la actualidad existen varios adelantos que permiten a los pacientes llevar su medicación de una manera más controlada y mejor; estoy hablando de unas inyecciones que han sustituido a las clásicas pastillas diarias, y que se administran cada 15 ó 30 días. Y en el futuro habrá más avances.

Comentarios

Enviado por francisco delga... el

Tengo mucha curiosidad por saber en qué facultad estudió psiquiatría el Dr. Francisco Toledo y si alguna vez dio alguna asignatura de psicología; quizás estudió "demonología", pues su diagnóstico de "narcisismo diabólico", me parece propio de ciencias ocultas. Creo que este especialista no ha entendido nada de la personalidad humana.

Enviado por Guillermo Diaz Llano el

Si supiera leer bien, sabría que el Dr. Toledo no habla de "diabólico" sino de "maligno".
En lo que no estoy de acuerdo con este colega es en que la depresión sea incompatible con el narcisismo severo (o patológico, o maligno, o como se le quiera llamar). Es decir, que perfectamente pueden coexistir en una misma persona.
Por otra parte, debemos tener en cuenta que si opinamos sobre este caso, somos conscientes de que no estamos sino formulando hipótesis, ya que para emitir un diagnóstico necesitaríamos haber tratado al paciente, o haberlo examinado en profundidad. Pero si este fuera el caso, no podríamos divulgarlo porque sería anti-ético. Y por ser sólo hipótesis diagnósticas puede haber muchas diferentes aún entre profesionales de la misma disciplina.

Enviado por luzmarinagomezm el

"Quien no haya experimentado la seducción que la ciencia ejerce sobre una persona, jamás comprenderá su tiranía...” Sigan observando y leyendo a los colegas....

Enviado por francisco delga... el

Cuando un experto dice que una conducta como la del copiloto no corresponde a un enfermo mental ( espero haber leído "bien" esta vez, sr. Díaz Llano) no sigo leyendo, pues no me interesa la labor de diagnosticar sino la de comprender clínicamente. Funciones bastante distintas.Por eso "maligno" lo he asociado con "diabólico".

Enviado por Marina alonso el

Ejerzo la Psiquiatria en la Patagonia hace mas de tres décadas. Coincido con el Doctor Toledo. Tambien creo que los juegos electrónicos actuales, los violentos, "crían" a los niños , con consecuencias impredecibles y pienso además que si este joven no fue capaz de HACERSE UN NOMBRE de manera constructiva, no está bueno que le demos rating hablando demasiado de él por los medios y las redes. SI HABLARAMOS MAS DE LOS JOVENES QUE CONSTRUYEN LA SOCIEDAD, SERVIRÍA DE ESTÍMULO A LOS NIÑOS QUE CRECEN.
Coincido con el entrevistado que los enfermos mentales se merecen no ser confundidos con las personas asociales.

Enviado por jose mondrago el

señor doctor ;no sera que basicamente el hombre es bueno,la maldad viene por la aberracion y pastillas siquiatricas que inhiben al individuo y no le permiten que sean ellos mismos.
si no porque ponen ustedes como efectos secundarios en esas pastillas que no se permite llevar maquinaria peligrosa y menos un avion.
me puede esplicar porque no se puede conducir bajo sus efectos?.
No sera porque alteran la conducta del individuo para en principio hacerlos dociles y manipulables.

Enviado por espe el

nos interesa y nos afecta a todos, de una u otra manera. es muy interesante y valioso lo q se ha dicho, aunque no he alcanzado a leerlos todos. por un lado el interés mediático del cual los lectores somos participes. por otro lado la responsabilidad con sus consecuencias morales-éticas, emocionales, económicas (las q mas importan a los responsables?) oro por todos. los caídos en Francia, incluyendo al copiloto, sobre todo por el, los rescatistas, los empresarios y empleados, los viajeros, se extiende. les pido respeto por todos. lo q pensamos, sentimos y decimos si tiene consecuencias, mas para los espíritus q ya no disponen de la carne como protección de las vibraciones de sufrimiento o ataques q reciben. paz a sus restos. condolencias a los sufrientes, familiares y demás. es justicia, aunque no lo entendamos. aceptemos nuestra ignorancia. el q no va a llorar q respete con su silencio el dolor de otros. dejar a los q les toca investigar, aclarar y decidir. los demás esperemos sin dañar a otros.

Enviado por antonia molina el

Buenas noches, yo pienso que le tenía que haber dao un mareo al tontolaba antes de entrar en el avión.Nosotros nos subimos con total confianza a un avión y no sabemos si los pilotos están bien. Más controles psicológicos, por favor, a los profesionales que llevan vidas a su cargo. Y en cuanto a la opinión del doctor Francisco Toledo, pienso que lleva muchos años dedicados a la psiquiatría y que sabe lo que dice.

Enviado por Sarah el

Bueno, ¿y quién habla de los pasajeros muertos? Todo está centrado en el copiloto. ¿Y quién habla de los 150 pasajeros, del dolor de los suyos, de quiénes eran, cuáles eran sus aspiraciones...?

Enviado por Patricia García... el

Narcisista y prepotente me parece a mí este psiquiatra que se atreve a asegurar un diagnóstico sin conocer siquiera al paciente y que por lo visto se debe de creer por encima de todos los psiquiatras que trataron o estaban tratando al copiloto y que fueron los que le diagnosticaron depresión severa. Si realmente este hombre no tenía patología alguna entonces la baja que encontraron en la basura de su casa los investigadores era ¿por estar sano?. Igualmente estaba siendo medicado ¿por estar sano? También curiosamente se ha descubierto que él mismo había estado buscando información en internet hacía poco tiempo sobre la depresión maníaca, supongo que por aburrimiento, porque según éste psiquiatra no padecía nada de eso. Desde luego al menos yo, nunca iría a la consulta de éste "psiquiatra-vidente".

Enviado por maria jesus val... el

B. dias tengo un hijo diagnoticado de TOC desd los 10 años y ahora mismo está pasando una crisis que consiste en NO PODER VOLVER A CASA.... se niega a todo tratamiento está cerrado a psicologo, medicinas ... y es horrible convivir con esta lacra... puede aconsejarme doctor?

Enviado por Cecilia Cotta el

¿Podría el mal ser la cosmovisión del no empático? Si tratamos de comer carne sin disponer de armas, herramientas o fuego y un curso de cocina nos resulta bastante difícil, ... así de que descreo de la teoría en la que el humano se hizo más inteligente comiendo carne roja, y creo que el mayor aporte proteínico a su dieta podría referirse más bien a huevos, leche ,pescado, leguminosas y cereales ya que no hubiéramos desarrollado la agricultura ni las herramientas si la carne hubiera sido predominante en nuestra dieta, sino simplemente una dentadura similar a la del babuino. La gente suele confundir inteligencia con astucia y oportunismo, cualidades de la estrategia de una mente predadora. Me daría la impresión de que el hombre trasmutado en predador ha demostrado ser un error biológico al agotar el sistema que lo sustenta; y creo factible que la dieta con carnes rojas tenga efecto en nuestros instintos, ya que como para mantener esta dieta hay que matar sería lógico que la biología predisponga a la mente a hacerlo disminuyendo la capacidad empática lo que daría una composición de lugar del individuo frente a los demás seres vivos diferente, propia de las especies predadoras, o aún proyectándonos más allá y volviéndonos instintivamente predadores de todo lo que tengamos al alcance y en todas las versiones de esta idea como ser también un depredador de emociones o de posibilidades de desarrollo personal, un surtidor de estrés gratuito para los demás que terminan posiblemente enfermando por esto del corazón, de hipotiroidismo, desarrollando resistencia a la insulina o trastornos de ansiedad, etc. Si se carece de empatía, no podemos conmovernos por las emociones de los demás y , por lo tanto, tampoco nos toca el afecto que nos puedan llegar a tener las otras personas en profundidad lo cual daría esa sensación de vacío existencial tan común en nuestros días, por la incongruencia entre la modificación de los instintos por la necesidad de comer carne y la naturaleza afectiva propia de la especie, donde la necesidad resulta ser la pertenencia ligada por el afecto profundo e incondicional; la realidad es, entonces, ambigua y contradictoria mezclando la añoranza de un afecto intuido (ese “debe de haber algo más”) y la idea del otro que es al mismo tiempo visto tanto como a una presa como a nuestro más temible predador, cuestión que a mi entender debe de terminar en locura o en cinismo materialista. La persona empática, contrariamente, tiene bien claro que su vida necesita del afecto de los otros, por ser reconfortante y por seguridad, percibe ese afecto en los otros como eje de la vida y , también, la carencia del mismo en ciertas personas, a las que trata de proteger pero de las que debería, muchas veces, protegerse. Lo que me parece también muy preocupante es que la falta de empatía resulta ser un rasgo frecuente en personas con trastornos mentales ¿puede, entonces, la dieta transformar epigenéticamente la forma en que vemos el mundo, y nuestra salud mental, al punto de causar nuestro propio colapso, personal y como especie? Gracias, desde ya.

Enviado por narciso psicópata el

Un caso más de psycho frustrado. Se creen dioses entre mequetrefes, y si la realidad insiste en decirles "eres uno más, no eres ningún dios" pues resuelven castigar a los mequetrefes que le contrarian. Es lo que tiene no tener nada de empatia. Para mí la psicopatía sí es una enfermedad o un fallo de la naturaleza. Nadie dice que un síndrome de down es normal, pues un retardado emocional profundo tampoco es normal o sano, solo que estos se camuflan muy bien, lleva mucho tiempo identificar lo peligrosos que son, el potencial peligrosisimo que tiene el retardo emocional, y que sin embargo el cognitivo no tiene. Tanto valorar la inteligencia para esto, para que pululen por ahi monstrencos retrasados emocionales que no se pueden identificar hasta que no te han dejado conmocionado por la gravedad, peligrosidad del tipo de retraso que llevan oculto.

Aplicar la psicocirugía para curar el TOC o Trastorno Obsesivo compulsivo puede parecer de sentido común, pero lo cierto es que es muy arriesgado, y más si tenemos en cuenta que el TOC es un trastorno de ansiedad y no una enfermedad. Es mejor aprender a eliminar sus causas y no sus síntomas.

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