ir a la portada de ELPajarito.es

Rolex

23/05/2015

En la época de las guerras del agua vivíamos en una felicidad preedénica. Al menos eso pensábamos. El mundo era un espejo de nuestras ambiciones y los ríos los cantos de sirena que confundían a los navegantes de la historia. Descendíamos felices a los bosques de ribera, mirábamos con placer los chopos y las sombras frescas de los castaños, respirábamos el aire de nuestras palabras, embaucábamos a las serpientes con las voces del bosque profundo y sonreíamos a la multitud que se congregaba en las plazas de ciudades y pueblos para aplaudirnos y vitorearnos. Éramos inmortales, al menos eso pensábamos.