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Elecciones mayo

18/05/2015

La locomotora se detuvo en la estación. El esqueleto de un pasajero, que perdió el último viaje cuatro años atrás, permanecía erguido sobre el banco, los huesos de las piernas cruzados, una flor marchitándose en su mandíbula entreabierta. Al otro lado de las vías, el viento agitaba los álamos que habían crecido en los cúmulos de tierra. El viento olía a olvido como hacía cuatro años, cuando el último tren, del que descendieron los ilustres viajeros, se detuvo en la estación. Entonces, los globos de colores adornaban el esqueleto de metal de la antigua estación, las banderas patrias crecían como setas en los húmedos bosques otoñales y la cinta de inauguración encandilaba con sus brillantes colores en una mañana triste, de cielos grises y llovizna cansada.