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Vieta: “El pronóstico de las personas con trastorno bipolar ha mejorado mucho”

Eduard Vieta, a la izquierda, junto a Francisco Toledo, durante a conferencia.

El salón de actos de la Facultad de Medicina de la Universidad de Murcia acogió el pasado jueves la disertación de una de las eminencias internacionales en la investigación y el tratamiento del trastorno bipolar: Eduard Vieta Pascual. Es jefe de servicio de psiquiatría y psicología del Hospital Clínic de Barcelona, director de la unidad de trastorno bipolar de dicho centro y profesor de la Universidad de Barcelona, además de asesor de varios organismos internacionales. Sus artículos de investigación científica son de gran impacto. Vieta vino a Murcia invitado por la Fundación de Estudios Médicos (FEM) de Molina de Segura para participar en el VI Curso de Psiquiatría en la Vida Cotidiana de la Universidad internacional del Mar. Su conferencia, a la que asistieron 420 personas, llevó por título ‘El trastorno bipolar: lo que sabemos y lo que nos falta por saber’.

Vieta definió el trastorno bipolar como una enfermedad que afecta a los mecanismos y circuitos cerebrales que regulan el estado de ánimo en los seres humanos, que provoca que se altere bruscamente y pasen desde fases de depresión a fases de manía (hiperactividad).

Según la Organización Mundial de la Salud, es una de las principales causantes de discapacidad y todavía es una gran desconocida para la sociedad general. Se estima que alrededor del 2% de los habitantes de nuestro planeta –144 millones de personas– sufren trastorno bipolar, por lo que es más prevalente que el sida, la esclerosis múltiple o la esquizofrenia.

Eduard Vieta, que ha sido profesor invitado de la Universidad de Harvard (EE UU), afirmó que a esta patología se la conoce como “la enfermedad de las emociones”, porque “nuestras emociones y sentimientos no solo dependen de factores externos, sino también de mecanismos biológicos”.

El psiquiatra dijo que “se nace con un riesgo mayor o menor de padecerla, pero luego hay factores ambientales que acabarán desencadenándola o no”. En el trastorno bipolar el paciente alterna fases depresivas y maníacas o eufóricas. Muchas personas presentan frecuentes cambios de estado de ánimo, o su reacción ante las dificultades o los éxitos son desproporcionadas. Sobre los signos pueden hacer sospechar al afectado o a sus familiares de que se trata de un trastorno bipolar, Vieta indicó que “lo que hace patológicos los cambios de humor es su intensidad y su frecuencia. Por tanto, sólo deberíamos alarmarnos ante cambios exageradamente intensos o frecuentes. Relacionarlos con factores externos no resulta tan útil para diferenciar las oscilaciones normales de las patológicas, ya que todo el mundo encuentra una explicación a sus síntomas y comportamientos. Ante la duda, hay que consultar a un especialista”.

El experto explicó que el trastorno bipolar “está causado por una vulnerabilidad genética combinada con la exposición a circunstancias ambientales que actúan como desencadenantes”. Y dijo que existen factores de riesgo que aumenten las posibilidades de sufrirlo, como “los antecedentes familiares, el consumo de ciertas drogas (estimulantes, cannabis), una situación estresante grave durante la adolescencia, la exposición a antidepresivos o corticoides, y la privación de sueño”.

Si el paciente acude a consulta durante la fase depresiva, para saber si se trata de trastorno bipolar, y no de una depresión, Vieta comenta que “hay que preguntar de forma adecuada a la comprensión del paciente por antecedentes de hipomanía o manía. En su ausencia, nos puede hacer sospechar una historia familiar de trastorno bipolar, una gran labilidad emocional, un inicio brusco de la depresión, un cuadro depresivo grave (o incluso psicótico) en un paciente joven, la presencia de clara inhibición psicomotriz, y rasgos temperamentales hipertímicos o ciclotímicos”.

Sobre los diversos tipos de trastorno bipolar, el psiquiatra señaló que “la forma menos grave es la ciclotimia, seguida del trastorno bipolar tipo II y después del tipo I. Hasta un 30% de los ciclotímicos evolucionan a bipolar II y hasta un 15% de los bipolares II a bipolar I”.

Mejoras en el tratamiento

En cuanto al tratamiento del trastorno bipolar y los avances que se han producido, Vieta explicó que “se trata con farmacoterapia y psicoterapia, y en algunos casos complejos con técnicas biofísicas. En los últimos años hemos pasado de tres a 12 tratamientos aprobados para el trastorno bipolar y técnicas efectivas de intervención psicológica, entre las cuales destacan la psicoeducación y la rehabilitación neurocognitiva. El pronóstico ha mejorado sustancialmente”.

Además, añadió que no todas las psicoterapias sirven. “Debe tratarse de una psicoterapia específica para el trastorno bipolar, realizada por expertos”.

El psiquiatra comentó que en la actualidad se están diagnosticando más casos de este trastorno, “principalmente porque hay mayor conocimiento sobre la enfermedad, tanto desde el colectivo de profesionales de la salud como por parte de la población general”.

Sobre las recomendaciones que les daría a familiares, amigos, y personas que convivan o trabajen con una persona con trastorno bipolar, Vieta abogó por que “lean, se informen, y ayuden a la persona afectada de forma eficiente. Cuando no se sabe cómo hacerlo es fácil quemarse. Hay que informarse con libros escritos por especialistas, páginas web fiables, y los propios terapeutas del paciente siempre que sea posible”.

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