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¿Merece la pena invertir en criptomonedas?

Desde la aparición del Bitcoin, en 2009, el número de criptomonedas, o monedas virtuales, se ha multiplicado exponencialmente y, hoy, existen miles en el mercado, que se apoyan, o no, en activos tangibles. Sin embargo, la fiabilidad es variable, así como su rentabilidad. En los últimos meses, ha habido zozobra en los mercados y la decisión de China de prohibir las transacciones con Bitcoins supuso la pérdida del 16 % del valor de la moneda en una semana. En este artículo, hacemos un resumen de las principales criptomonedas que operan hoy e indicamos qué casos pueden ser interesantes para invertir.

Las criptomonedas más conocidas Aunque son varias las criptomonedas existentes, el consejo es que se busquen valores con un cierto recorrido en el mercado o que, en caso de no tenerlo, estén respaldadas por algún activo tangible, como puede ser el oro. Por otro lado, hay que tener en cuenta que estas monedas, aunque teóricamente son virtuales, sí tienen un valor de mercado y la experiencia es que las monedas físicas nacionales pueden ser menos seguras. Este listado habla de cuatro criptomonedas que han tenido un alza en su valoración en 2017, de ahí que sean alternativas reales de inversión para quien lo desee. ​

Bitcoin El Bitcoin es la primera criptomoneda que existió, creada en 2009. La principal ventaja con que cuenta es el sistema de cadena de bloques, o blockchain, que minimiza las posibilidades de fraude o estafa porque queda registrado el histórico de operaciones. Además, es la más aceptada para pagos incluso en casinos online. Otra de las ventajas de esta criptomoneda es que está limitada a 21 millones de unidades, de ahí que el tipo de cambio, aunque fluctúa mucho, cuente con una referencia fija y, sobre todo, esté a salvo de devaluaciones. Aunque quizás no se pueda ganar tanto dinero en poco tiempo, sí ofrece seguridad en la compra y una cierta estabilidad a corto plazo. Hoy, el Bitcoin cotiza a 4341,96 dólares, aunque hay que decir que su valor había aumentado exponencialmente durante los primeros meses de 2017 hasta la prohibición de China, pero, en cualquier caso, supera el 300 % anual.

Ripple El Ripple es una alternativa para las entidades financieras que, cada vez más, la están aceptando en sus operaciones con particulares. Es una de las alternativas al Bitcoin, puesto que los bancos están interesados en operar con divisas globales que estén al margen de la influencia de los bancos centrales. Una de las ventajas es que es barata y cuenta con un alto volumen de capitalización, de 250.000 dólares diarios. En cualquier caso, es importante tener en cuenta que, a corto plazo, ganará adeptos.

Ethereum El Ethereum es una criptomoneda que cuenta con la ventaja de la alta capitalización, puesto que mueve más cantidades que el propio Bitcoin, de ahí que las posibilidades de hundimiento sean menores. Por otra parte, el Ethereum no tiene límite de unidades, de ahí que sea el mercado el que determine lo que se va a mover y, en una economía global, tenderá a estabilizarse. En cualquier caso, hay que señalar que la tecnología blockchain que se utiliza facilita más información para luchar contra el fraude y, por lo tanto, es una herramienta más avanzada. Muchos están apostando por que esta criptomoneda acabará siendo la protagonista del mercado en los próximos años. 

Litecoin Aunque el Litecoin ha tardado en abrirse camino, en los últimos meses hay empresas de software especializado que la han incluido entre las criptomonedas con las que se puede operar. En algunos aspectos, se puede decir que es un hermano pequeño de Bitcoin porque su tecnología es similar, aunque destaca por las garantías que ofrece a la hora de utilizarla. En cualquier caso, el Litecoin es una alternativa para aquellas personas que desean utilizar una criptomoneda con un alto potencial de crecimiento. ​

Respaldo de las criptomonedas Las criptomonedas pueden tener distintos respaldos, en función del modelo de negocio que desean plantear. En la mayoría de los casos, el respaldo se basa en la confianza de las personas que la utilizan como medio fiable y alternativo. La confianza se estructura, básicamente, a partir de la seguridad de que no va a haber estafas en las transacciones y en que la criptomoneda va a tener un valor de cambio con alguna referencia conocida. Ahora bien, también existen casos de criptomonedas que han utilizado como respaldo activos tangibles, como puede ser el oro, el petróleo o bienes raíces, de ahí que sea posible elegir entre los dos modelos. Conclusión Si la pregunta es si vale la pena invertir en criptomonedas, la respuesta es sí, pero con conocimiento de causa. Esta modalidad de pago ha venido para quedarse porque muchas empresas las aceptan como financiación, e incluso algunos Estados están planteando la posibilidad de operar con ellas. Ahora bien, conviene conocer las tendencias del mercado y restricciones para evitar problemas.

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