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El Congreso echa a Rajoy y hace al socialista Pedro Sánchez presidente del Gobierno

La moción de censua dio el "sí" a Sánchez por 180 votos a favor —PSOE, Unidos Podemos, ERC, PNV, PDeCAT, Compromís, EH-Bildu y Nueva Canarias— 169 en contra —PP, Ciudadanos, UPN y Foro—, y la abstención de Coalición Canaria.
Pedro Sánchez, tras ser elegido presidente (Foto: EFE)

Pedro Sánchez ya es presidente del Gobierno tras la aprobación en el Congreso de los Diputados de la moción de censura presentada por el PSOE contra Mariano Rajoy. Cuando hace una semana el PSOE presentó la moción de censura a raíz de la durísima sentencia de Gürtel, casi nadie podía sospechar que acabaría siendo presidente y que se consumaría así un giro de 180 grados en el mapa político del país.

La Cámara Baja dio el "sí" a Sánchez por 180 votos a favor —PSOE, Unidos Podemos, ERC, PNV, PDeCAT, Compromís, EH-Bildu y Nueva Canarias— 169 en contra —PP, Ciudadanos, UPN y Foro—, y la abstención de Coalición Canaria.

Esta es la primera moción de censura que sale adelante en democracia y Sánchez el primer presidente que llega a La Moncloa sin ganar unas elecciones. Las tres mociones de censura anteriores fueron presentadas a lo largo de los últimos cuarenta años contra Adolfo Suárez, Felipe González y la primera que afrontó Mariano Rajoy el año pasado y que tuvo como candidato al líder de Podemos, Pablo Iglesias.

También es la primera vez que el presidente del Gobierno no es diputado, por lo que no Sánchez no pudo votarse a sí mismo, ni podrá hacerlo en el resto de plenos de la Cámara en lo que resta de legislatura.

Ahora enfrenta Sánchez un reto casi hercúleo: tendrá que lidiar con un Congreso muy fragmentado, con apoyos teóricamente limitados, un PP en crisis, y con partidos con intereses contrapuestos, en un escenario casi electoral.

Tras ser elegido, el nuevo presidente agradeció el apoyo de la Cámara a su investidura y afirmó que este viernes se ha escrito "una nueva página de la democracia en este país". Sánchez también garantizó que el PSOE antepondrá los intereses de los españoles a los de su partido y se marcó su principal objetivo: "Dignificar una democracia firme, fuerte y con instituciones ejemplares".

Entre sus objetivos están la regeneración democrática, la estabilidad presupuestaria, el compromiso de España con Europa y la "convivencia territorial".  Sabe, eso sí, la complejidad del Ejecutivo que va a liderar, pero recordó que esa es la tónica de las democracias europeas: "Parlamentos fragmentados y democracias que trabajan por el consenso y el diálogo". "Lo que no hay son gobiernos dirigidos por partidos sentenciados por la justicia".

Sánchez también tuvo palabras para el PP, desalojado de la Moncloa. Pidió a los conservadores que sea "tan leales" en la oposición como ha sido el PSOE con el Gobierno de Mariano Rajoy o, de lo contrario, estará "condenado a la irrelevancia".

También recomendó a los 'populares' que lo que tienen que hacer para seguir adelante es "renovar" su liderazgo, "regenerarse" y ser capaces de "representar a la España conservadora que quiere ver a presidentes limpios y ejemplares al frente del PP".

La última intervención de Rajoy: "Ha sido un honor"

Mariano Rajoy, en su última intervención en la tribuna como presidente, se despidió del cargo con elegancia, afirmando que fue un "honor" ser presidente del Gobierno y convencido de dejar una España "mejor" de la que se encontró.

"Suerte a todos ustedes por el bien de España", proclamó, poco antes de estrechar la mano de su sucesor, Pedro Sánchez.

Iglesias, por su parte, pidió a Sánchez un "gobierno integrador" en el que podría haber ministros de su partido porque, a su juicio, España necesita un gobierno estable y es muy difícil lograrlo solo con los 84 votos de los diputados socialistas. "Quiero pensar que Pedro Sánchez será responsable y organizará un gobierno estabilizador", ha señalado.

En el otro extremo, el PP, que una semana ha pasado del Gobierno a la oposición, no dudó en acusar al PSOE de poner "en jaque" la unidad de España al "mendigar" para su investidura el apoyo de los independentistas a los que, dijo, no se sabe qué ha prometido.

Rafael Hernando advirtió de que el PP no piensa permitir que los "delincuentes" tengan "ni impunidad, ni inmunidad ni indultos" y afeó a Sánchez que piense gobernar con el apoyo de aquellos hasta hace poco llamaba "golpistas" o con Bildu, "los amigos de ETA".

Tampoco confía demasiado en el futuro del Gobierno de Sánchez el presidente de Ciudadanos, Albert Rivera, que votó en contra de la moción de censura. Rivera pronosticó que el Gobierno de Sánchez será débil y estará "hipotecado" por los independentistas y los populistas, y se preguntó si será "leal" a la Constitución y a los españoles o cederá a sus presiones.

Al levantar la sesión, la presidenta del Congreso, Ana Pastor, dio las gracias tanto a Rajoy como a Sánchez y dirigiéndose a los dos con un "muchas gracias, presidente".

Inmediatamente después y mientras la bancada del PSOE se deshacía en aplausos, Mariano Rajoy se acercó al escaño de Sánchez y le estrechó la mano para, a renglón seguido, abandonar el hemiciclo. Sánchez también recibió la felicitación de Ana Pastor, del líder de Podemos, Pablo Iglesias, el presidente de Cs, Albert Rivera, y del portavoz del PNV, Aitor Esteban, entre otros.

Mientras el nuevo presidente del Gobierno recibía felicitaciones y aplausos de los socialistas, los diputados de Podemos corearon la consigna de su partido, "sí se puede".

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