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Supongamos

Supongamos que en Europa (y al nombrar a Europa nombramos un ente mítico que quizás no se corresponde del todo con la realidad) leen con detenimiento los mensajes del wasap de ciertos policías de Madrid. Supongamos que averiguan que quien destapó esa cloaca de ideas e intenciones malsanas, tan favorables a la ideología y al régimen nazi, y tan alejadas de la democracia y la simple decencia, debe ser protegido al día de hoy con escolta porque sobre él pesan amenazas.

Supongamos que saben, como lo sabemos todos (“el presidente del Gobierno lo sabe” también), que el penúltimo ministro del Interior del reino de España tuvo que hacer mutis por el foro, por frecuentar y trabajar en esas cloacas, tan ajenas a la democracia como características de todo régimen cutre y totalitario.

"Bajo la acción disolvente de tales ácidos corrosivos el país ha entrado en quiebra y vive del rescate, al tiempo que una parte de él intenta la fuga, no se sabe si huyendo del sistema o de sí mismo"

Supongamos que tras la España aparente subyace una España profunda que trajina a todo gas alimentada con el combustible del silencio, que junto al miedo es la base de todo sistema corrupto.

p>Supongamos que todo esto coincide en el tiempo con circunstancias de todos conocidas que dibujan un panorama enrarecido y un ecosistema a punto de irse a pique, donde el partido en el gobierno (pero no solo ese partido) rezuma corrupción y hasta el presidente del Gobierno sale en los papeles (de Bárcenas).

Añádase a esto que bajo la acción disolvente de tales ácidos corrosivos el país ha entrado en quiebra y vive del rescate, al tiempo que una parte de él intenta la fuga, no se sabe si huyendo del sistema o de sí mismo.

Supongamos que pese a todo, este escenario deprimente que dibuja un sistema tóxico se mantiene porque otros partidos aledaños e indistinguibles le prestan oxígeno y apoyo en forma de “gran coalición”, manifiesta o disfrazada. Una “gran familia” que entre ellos mismos se apadrinan.

Podríamos decir entonces que en Europa (en la mítica no, en la real) tienen motivos suficientes para estar preocupados, y aquí argumentos suficientes para hacernos la siguiente pregunta: ¿qué nos está pasando?

¿Seguiremos ciegos, sordos, y mudos?

 

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