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Regino Hernández: “El snowboard debe ser una locura controlada”

El medallista en los Juegos Olímpicos de invierno recomienda a los jóvenes que tengan “mucha cabeza y que tengan en cuenta que se están metiendo en un deporte de riesgo”
Regino Hernández con la medalla de bronce (Foto: Efe)

Arrojarse por la ladera de una montaña de nieve a casi cien kilómetros por hora suspendido en una ligera tabla puede parecer una locura o un éxtasis divino reservado solo para unos pocos. Regino Hernández (Ceuta, 1991) el corredor de snowboard cross que ha logrado la medalla de bronce para España en los recientes Juegos Olímpicos de invierno de Pyeongchang (Corea del Sur), pertenece sin duda al segundo grupo. Millones de espectadores pudieron presenciar por la televisión su carrera trepidante que quedará para el recuerdo. Esa velocidad endiablada nada más tomar la salida, ese descenso a tumba abierta, ese salto desbocado en el vacío antes de que sus tres contrincantes dieran con sus huesos en el suelo, esa línea de meta que atravesó exultante rompiendo 26 años de sequía de medallas para nuestro país. A los jóvenes que se han enganchado a este deporte tras verlo subir al pódium les recomienda que tengan “mucha cabeza, que tengan en cuenta que se están metiendo en un deporte de riesgo. Que es probable que haya caídas, que haya lesiones, y sobre todo que entrenen mucho y que tengan paciencia”. La fiebre del snowboard ha llegado para quedarse. Y todo por este joven de Ceuta, un surfero de la nieve que se subió por primera vez a una tabla cuando tenía cuatro años y que, tras múltiples lesiones y caídas, vive la felicidad del bronce. La “locura controlada” de un deporte tan arriesgado como apasionante.

Ese bronce olímpico sabe a oro.

Sí, la verdad es que sí, con tanto esfuerzo y tantas horas de entrenamiento, en una competición que se celebra cada cuatro años, me ha sabido a oro.

Esa carrera histórica, cuéntanos segundo a segundo cómo la viviste…

Bueno, hice una buena salida, pude colocarme segundo detrás del francés, que había demostrado a lo largo del año que es el número uno. Pasó lo que esperábamos, salí un poquito por delante para despejarme y escapar de la pelea que se suele formar por detrás. Así evité posibles caídas. Mi idea en ese momento era hacerlo todo lo más perfecto posible, no cometer ningún fallo e intentar incluso pasar al corredor francés. No pudo ser, me mantuve segundo hasta que me pasó el australiano y ya estuve tercero durante toda la carrera, hasta que de repente llegamos al salto de en medio. Todos nos fuimos un poco largos y tuve la suerte de que los tres de atrás se cayeron. Pensé que ya tenía la medalla de bronce asegurada. A partir de ahí a seguir adelante y a intentar luchar por la plata. Estuve a puntito de adelantar al australiano pero no pudo ser.

La carrera fue como la seda, tal como la habías planeado, sin contratiempos ni errores inesperados.

Bueno, tal como yo la había planeado era ganando la medalla de oro, pero dentro de lo que cabe todo salió más o menos como lo teníamos planeado. En las rondas anteriores ya habíamos hablado de que tenía que salir primero para evitar que me cayera en la pelea y entrar en la lucha por la plata, que te hacer perder un poco de velocidad. Se trataba de luchar hasta un cierto punto para evitar la caída…

En este deporte un mínimo descuido y se termina todo, das con tus huesos en el suelo…

Sí, la verdad es que es un deporte donde no vamos solos. Al ir con cinco corredores más, si el que va junto a ti comete un pequeño error, eso puede suponer que tú también te vayas al suelo. Hay que estar bien atento.

¿Y a qué velocidades bajáis por esas pendientes?

En la final concretamente bajamos a unos 82 kilómetros por hora.

No está mal para un cuerpo que a veces queda suspendido en el aire…

No, no, para nada…

¿Cómo empezaste en esto del snowboard?

La afición me llegó bastante pequeño, con solo cuatro años. Mi padre montó una tienda de deportes extremos y como vendía snowboards quería saber qué era ese deporte para poder venderlo bien, para saber lo que vendía. Se aficionó tanto que poco a poco nos fue enganchando a la familia entera.

Es decir, que la pasión te llegó por tradición familiar…

Sí, yo tendría dos o tres años cuando empezó mi padre y a esa edad me pusieron los esquíes. A los cuatro fue cuando empecé con la tabla de snowboard.

¡Con cuatro años ya ibas pendiente abajo subido a la tabla!

Así es…

He leído tu biografía y he visto que naciste en Ceuta. Allí mucha nieve no hay…

Es verdad, nací allí, pero un mes antes de cumplir un año ya nos mudamos a Mijas Costa, aquí en Málaga.

Allí al menos se olía la nieve un poco más cerca…

Sí, allí está Sierra Nevada a dos horas, era más factible.

En un mundo dominado por el fútbol dedicarse al snow debe ser cosas de osados.

Bueno, al principio cuando eres pequeño resulta más complicado, ahora la verdad es que tenemos muchísimo apoyo por parte de la Federación Española, que tiene unos patrocinadores que nos ayudan bastante. Hace unos pocos años entró en juego la Liga Four Sports, que también es patrocinador de la Federación, y la verdad es que poco a poco está entrando en España lo que es la competición porque en lo que es el mundo de la nieve como hobby ya hay muchísima gente que practica tanto esquí como snowboard.

Y en tu pandilla de amigos, cuando decías que te ibas a dedicar a esto, ¿no te miraban como a un bicho raro?

Sí, bueno, yo practicaba balonmano con el equipo del colegio y cuando fui creciendo ya no podía ir a los partidos porque los fines de semana nos íbamos toda la familia a Sierra Nevada y al final, entre unas cosas y otras, empecé con los campeonatos de Andalucía, campeonatos de España, etcétera, y al final hasta llegar adonde estoy hoy.

¿Fuiste a esta Olimpíada con la esperanza de tocar metal o era solo un sueño?

Bueno, seguro, seguro, uno nunca lo está. Yo sabía que existía la posibilidad, que existía una opción real de ganar una medalla. Pero te lo juegas todo en un día y depende mucho de cómo te encuentres físicamente, mentalmente. Afortunadamente al final todo ha salido bien y dentro de lo que cabe no ha sido tanta sorpresa haber conseguido esta medalla porque sabíamos que era un objetivo real y factible.

Imagino que guardarás esta carrera en tu memoria durante toda la vida…

Así es…

La noche antes de la carrera, ¿pudiste dormir bien, estuviste tranquilo, seguiste tus rutinas de siempre?

Todo como siempre. Si cambias tu forma de hacer las cosas por estar en un sitio u otro, en una Olimpíada o en un campeonato del mundo, tu cabeza te puede jugar malas pasadas. Aunque estés en una competición tan importante como unos Juegos Olímpicos, si le das más importancia de la que tiene, los nervios te pueden traicionar.

Aunque de alguna manera la noche antes de una final olímpica uno deberá sentir ese gusanillo en el estómago…

La verdad es que ha sido la competición que más tranquilo he estado.

Ya eres veterano, has participado en varias olimpiadas…

Sí, estas han sido mis terceras Olimpíadas…

¿Y encontraste muchas diferencias con respecto a otras citas olímpicas? ¿Te has visto con más experiencia y aplomo?

Hombre, a la primera fui con 17 años, fui solo con la idea de disfrutarla, de vivir una experiencia nueva. La segunda sentí ese nervio que te dije antes, dando la importancia que tenía al hecho de estar en unas Olimpíadas, y efectivamente al darle tanta importancia me puse más nervioso y sufrí una caída. Con esa experiencia vivida en dos citas olímpicas anteriores, ahora iba con las ideas más claras y sabía lo que tenía que hacer para no ponerme tan nervioso.

¿Qué pasó en aquella caída? ¿Un error técnico, mala suerte?

Nada, fue un fallo tonto que me hizo caer…

Un deporte duro el snow. Los corredores sufriréis lesiones de todo tipo…

Es un deporte de riesgo, las rodillas sufren mucho. Una caída a esas velocidades y con cinco tipos siguiéndote puede ser bastante peligrosa.

¿Has tenido muchas lesiones, muchos huesos rotos hasta llegar al podio?

Unos cuantos.

La muerte de tu entrenador, el ex seleccionador nacional Israel Planas, debió afectarte mucho…

Soy una persona que piensa que todo pasa por algo. Fue muy duro y ocurrió justo después de haber conseguido aquella doble medalla en el Mundial, tanto la individual como por equipos con Lucas Eguibar. Pero sabíamos que teníamos que seguir adelante, que la vida sigue. Sabíamos que teníamos que luchar por la medalla en esta Olimpíada siempre teniéndolo a él en el recuerdo.

Imagino que el bronce se lo habrás dedicado a él…

Sí, en parte sí.

La preparación no debió ser fácil. Otro amigo tuyo, Ángel Moreno, perdió la vida a los 24 años en un accidente cuando entrenaba con el snowboard…

Así es, falleció en Sierra Nevada. Era mucho más que un amigo, era como un hermano mayor.

Sois de otra pasta los corredores de snow, os jugáis la vida en cada pendiente. ¿Qué le dirías a los chicos que empiezan ahora?

Sobre todo que tengan mucha cabeza, que tengan en cuenta que se están metiendo en un deporte de riesgo. Que es probable que haya caídas, que haya lesiones, etcétera, y sobre todo que entrenen mucho y que tengan paciencia.

Entonces no se trata de vivir al límite, sino de practicar un deporte con inteligencia…

Claro, tienes que tener cabeza en todo momento porque no puedes hacer locuras a la velocidad a la que bajas y con cinco tíos al lado. Hay que estar un poquito loco porque al ser un deporte de riesgo ese puntito de locura lo tienes que tener, pero debe ser una locura controlada. En todo momento tenemos que tener el control de la tabla.

Cuéntanos algo sobre tu día a día, el entrenamiento, tu rutina diaria…

Todo depende de dónde estés, del momento de la temporada, etcétera. Si estás en la pretemporada entrenas en glaciar y si estás en plena temporada no entrenas directamente porque tienes que estar moviéndote para competir. Hay una pocas pautas, simplemente cuidar un poco la alimentación, entrenar en el gimnasio para estar físicamente fuerte y cuando estás en pista entrenar unas tres o cuatro horas al día, más o menos.

¿Tienes que vivir cerca de algún lugar donde haya nieve durante una buena parte del año?

No, no, ahora mismo estoy viviendo en Madrid pero yo me he criado en Málaga y me he tirado toda la vida allí. Es un deporte que no necesitas meterte todos los días en la nieve. No es como la natación, por ejemplo, donde un nadador necesita estar todos los días en el agua y nadar a diario. En el snowboard no es tan necesario. Yo compagino el entrenamiento con otros deportes que me ayudan; por ejemplo, hago bici de montaña, que me ayuda a mejorar el rendimiento del cardio. Un par de sesiones al día de hora y media, dependiendo del día y de si practico otro deporte.

 ¿Exige dedicación exclusiva el snow? ¿lo compaginas con alguna otra profesión?

No, es imposible compaginarlo, nos pasamos más de ciento cincuenta días fuera de casa. No te puedes ir a una empresa y decirle al jefe: ahí tienes mi currículum pero vendré una semana sí otra no. Es imposible compaginar este deporte con otro trabajo.

 ¿Hobbys, aficiones?

Soy bastante cinéfilo, me gusta mucho estar con mi gente, con mis amigos; los videojuegos me gustan también. Y ver series, deportes en general…

Hacía muchos años que España no tocaba metal en unos juegos de invierno. ¿Por qué si en España hay mucha afición, nieve, estaciones de esquí?

Veintiséis años sin medalla olímpica. No es porque estos deportes estén en crisis, es más porque la cultura que hay en España es la de practicar deportes de invierno simplemente por hobby. No existe esa cultura de competición. Hay muchísima gente que los practica pero no tanto a nivel de competición. No sé si será porque la gente piensa que en España no se puede vivir de esto. Pero si algo demuestra esta medalla es que uno se puede ganar la vida con el snow. Espero que el bronce sirva para que la gente se dé cuenta de ello.

Patrocinadores, viajes, material, no debe ser fácil sobrevivir en el mundo del snow…

Sí, nosotros tenemos la suerte de que la Federación Española se hace cargo de todos los gastos de viaje.

¿No te ha pasado como a algunos piragüistas, que han tenido que costearse el material en una Olimpíada?

Bueno, del material nos hacemos cargo nosotros, lo único que nos proporciona la Federación es la ropa y después la tabla y las botas ya depende de si uno tiene o no patrocinador. Eso es cosa nuestra.

Corea: ¿qué te ha parecido como país?

No nos ha dado tiempo a ver nada. Hemos estado todo el tiempo en la Villa Olímpica y no hemos podido salir apenas.

¿Estás al tanto de la actualidad política en aquellos países? ¿Has detectado en la calle el conflicto entre ambas Coreas?

Es que no hemos tenido tiempo, hemos tenido un par de días para acostumbrarnos al cambio horario y después teníamos entrenamiento, las finales, etcétera… No ha habido tiempo para salir por la ciudad a dar una vuelta.

¿Viviste esa contaminación de la que se habla en los países asiáticos, del miedo a la guerra nuclear?

Ya te digo que no hemos podido salir. Contaminación verse no se veía mucho. Lo de la gente con mascarilla pienso que es algo que en Occidente estamos bastante equivocados porque las utilizan ellos mismos cuando están enfermos para no contagiar a los demás…

Has hecho historia, ¿y ahora qué? ¿el oro?

Claro que sueño con él, esto no se ha terminado, el año que viene tenemos Mundial. La medalla ha sido algo histórico pero mi carrera deportiva sigue adelante y hay que seguir compitiendo.

Solo cuatro españoles han ganado medalla olímpica. ¿Te has fijado en ellos como referentes?

Bueno, era imposible que me fijara en gente como Paquito Fernández Ochoa porque yo soy del 91. La medalla de Paco fue en el 72 y la de Blanca Fernández Ochoa en el 92. Yo ni había nacido cuando lo de Paquito y con Blanca solo tenía un año. Aparte, ellos eran de esquí y yo de snow, no tiene nada que ver…

Debe ser duro dedicarse a esto: sacrificio, esfuerzo, y pocos apoyos oficiales…

Hombre, siempre te pueden apoyar más, nunca es demasiado, y nunca es suficiente el apoyo a los deportistas. Pero la verdad es que estamos teniendo mucha ayuda oficial. Con esta medalla se ha visto que en España nos apoyan a los corredores, que a la gente le interesa el snow por el eco que ha tenido en las redes sociales. Se nota que la gente está con nuestro deporte y eso es de agradecer.

Quizá ahora haya un boom de chavales que sigan tu estela y decidan dedicarse profesionalmente a la tabla…

 A ver si es verdad, porque es un deporte bastante bonito.