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“Autoras en la REM”, el evento que reivindicó el talento de las mujeres murcianas

El pasado viernes 23 de febrero la conocida Sala REM acogió un concierto pionero en la Región de Murcia
De izquierda a derecha Patricia Riquelme, Eli Poveda, Esther Toledo, Carmen Miñarro y María Mulero. (Foto: Redes sociales de She Robin)

Bajo el cartel “Autoras en la Rem”, las artistas María Mulero, She Robin, Eli Poveda y Bonica pusieron en entredicho que la música sea cosa de hombres. Y es que algo tan evidente contrasta con la poca presencia de mujeres en las citas musicales de moda. Mayoritariamente son bandas masculinas y de gran formato las que consiguen apoyo de las productoras y organizadoras de eventos. Por ello, el concierto de autoras convocado por Lady Guitar tuvo doble significado: mujeres y cantautoras.

Con una duración de dos horas aproximadamente y estilos musicales diferentes, cada una de las actuaciones tuvo un tiempo limitado de media hora.

Sobre las 23 horas, María Mulero se encargó de inaugurar la noche con la seguridad y firmeza que caracterizan al color de su voz y su forma de pisar el escenario.

A ella le siguió el dúo que da vida a She Robin, Esther Toledo y Patricia Riquelme. Derrocharon complicidad y naturalidad a partes iguales, además del gusto por las segundas voces exquisitamente trabajadas.

A continuación Eliana Poveda, ganadora del CreaMurcia 2016 en la modalidad de Canción de Autor, llevó el intimismo consiguiendo que el timbre y el aire de su voz le pusieran a más de una persona el vello de punta.

Por último Bonica, nombre artístico de Carmen Miñarro, hacía gala de su experiencia y conectaba con el público dejando un muy buen sabor de boca en la sala.

El concierto acabó con las cinco protagonistas homenajeando a Cecilia y su éxito “Ramito de violetas” (1975) e invitando a quienes asistieron a cantar con ellas a viva voz en una clausura emocionante.

Jóvenes, semidesconocidas y del sexo al que llaman erróneamente “débil”. Ese mismo que ha de luchar con el doble de esfuerzo por hacerse hueco en una industria musical hecha por y para hombres, que pocas veces apuesta por la perspectiva femenina para mirar al mundo. Y es que la reivindicación feminista también pasa por las salas de conciertos.

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