Lunes, 25 Septiembre, 2017 - 02:45
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Espectáculo

Lorenzo Sentenac

Que dicen los que de esto dicen saber (yo solo sé que de esto no sabemos aún ni la mitad), por ejemplo El País, que el espectáculo lo está dando Podemos, y que si gobierna Rajoy es gracias al apoyo que le presta esta formación radical. Así como lo oyen. Un cuento chino para occidentales libres, propalado entre adultos y a plena luz del día. ¿Estarán convencidos de que sus lectores se lo creen y no detectan el engaño? ¿O pensarán que sus lectores consienten el engaño para a su vez contagiárselo a otros? Sin comentarios.

O mis ojos han dejado de ver claro por efecto del flash continuo, o nuestro mundo es cada vez más turbio por causa de la fotofobia administrada en dosis sucesivas, pero lo cierto es que no entiendo nada. Si dijéramos, como suele decirse en estos casos, que el mundo está (o nos lo cuentan) al revés, nos quedaríamos cortos, no abarcaríamos ni completaríamos la descripción del caso.

"Si dijéramos que esto no puede estar ocurriendo en nuestro país, sonaría demasiado melodramático, peliculero o incluso escapista, pero lo cierto es que está ocurriendo, y ante nuestras propias narices"

O si dijéramos que esto no puede estar ocurriendo en nuestro país, sonaría demasiado melodramático, peliculero o incluso escapista, pero lo cierto es que está ocurriendo, y ante nuestras propias narices, y no se me ocurre otra forma de traducir en pensamiento racional esa percepción incontrovertible que decir: esto no puede estar ocurriendo.

Ojiplático me estoy quedando ante este nuevo intento de transubstanciación de la realidad, ante esta renovada celebración del misterio de la fe. Se están alcanzando tales cotas de mendacidad que producen vértigo. No es que esté indignado, es que empiezo a estar estupefacto. Y como demócrata, incluso asustado. Y sospecho que no soy el único.

Que es que, aunque estemos curados de espanto, cada mañana nos regalan con un espanto mayor, in crescendo propiamente, hacia no se sabe qué apoteosis final y sin etapas intermedias. Y así no hay manera, porque o nos quieren matar de un soponcio, o ya estamos muertos y no nos hemos enterado. Que todo es posible, visto lo visto y lo que algunos afirman no ver.

Leo y vuelvo a leer, una y otra vez, con los ojos llenos de lágrimas y ya sin ver: “El PSOE y Ciudadanos se unen frente a la corrupción del PP” (El País, 28 de abril de 2017). ¡Toma ya! ¡Funambulismo puro! ¡Y sin red! ¿Qué es lo que nos ocultan para arriesgar de esa manera en ejercicio tan impúdico de la mentira? ¿No les parece inmoral decir, ante la vista de los hechos procesales y a estas alturas del espectáculo, que el espectáculo lo está dando Podemos?

O sea, que llevamos ni se sabe el tiempo sometidos a una corrupción política y económica en dosis de caballo, ocultando –en modo coalición– todo el estiércol y las boñigas del mundo mundial debajo de la sufrida alfombra nacional, hasta que al vecino de abajo se le ha caído del techo la lámpara junto con el propio techo recién pintado, ¿y el espectáculo lo están dando estos que acaban de llegar? ¿Por haber levantado la alfombra? ¿Por querer orear?

Con decoro y formalidad –como se les pide y exige– plantean una moción de censura (¿acaso no es censurable tanta porquería?), para decir (qué menos) nosotros no tragamos. ¿Y les censuran a ellos? ¿Por qué? ¿Por no callarse? ¿Por no mirar para otro lado? ¿Por no resignarse? ¿Por no colaborar en la ocultación y la ignominia?

Hagan el experimento: trasplanten con la imaginación libre el caso en cuestión a cualquier otro país civilizado de nuestro entorno o a un Estado mínimamente sano y decente. ¿Lo visualizan? ¿Lo ven posible? ¿Lo entienden? ¿Se reconocen en lo que normalmente se define como Estado de derecho o democracia homologada?

Estimadas fuerzas vivas, poderes facticos, trama o lo que ustedes sean (nada bueno, seguro): sigan en esa línea. Cuando acaben con el país, avisen y echamos el cierre.

 

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