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Sobre un artículo de Andrea Levy

Julián Molina Illán

El pasado día 7 de julio Andrea Levy publicó el artículo ‘Reflexiones para una derecha renovada’ en el periódico El País. No he podido dejar pasar la necesidad de responder a este artículo plagado de afirmaciones demagógicas muchas de ellas, y fuera de la realidad otras cuantas. Como son muchas cosas, he decidido centrarme en diez afirmaciones disparatadas. No obstante, si la sra. Levy es capaz de hacerlo mejor, yo también.

Primera afirmación. “El mundo parece escindirse entre quienes antes prefieren señalar a un enemigo que aportar una solución, entregando la política al gesto y la palabra a la hipérbole”. Es decir, los que sólo saben acusar y hacer daño frente a los que les preocupa el bienestar de los ciudadanos y piensan en hacer política para resolver sus problemas. ¿Se está usted refiriendo a “esa trama contra el PP” que según ustedes es la trama Gurtel? “La palabra a la hipérbole”… ¿se está usted refiriendo al sr. Rafael Hernando y sus exabruptos continuados, sra. Levy? ¿Se está usted refiriendo al sr. Pablo Casado, que acusa de “carcas” a los que buscan respuestas al hecho de que sus familiares estén enterrados en una cuneta?

“Ustedes no han competido sanamente nunca, ya que siempre han comparecido dopados a las elecciones al contar con una financiación ilegal y manejar decenas de veces más dinero que otros partidos”

Segunda afirmación. “Esto incluso nos ha llevado a una deriva esteticista en la que la fotografía de las manos del presidente sustituye el mensaje político”. Sra. Levy, la foto de las manos del presidente es solo una foto, pero la foto del sr. Mariano Rajoy ante la cola del paro era algo más que una foto… Aquello fue el símbolo de una promesa demagógica con el único objetivo de asignar culpables e insinuar soluciones inexistentes. Un fraude absoluto, un fraude para la historia. En cuanto a lo del mensaje político, debo decirle que los actos de este Gobierno están llenos de mensajes políticos, aunque no tal vez los que nos gustarían a todos por falta de apoyo parlamentario. Esto es, ¿le parece poco mensaje político la devolución de derechos arrebatados, la extensión de otros tantos o la reparación histórica de la vergüenza que supone el mantenimiento del mausoleo de un genocida? Si considera que son pocos mensajes políticos en un mes de gobierno, denos tiempo, sra. Levy, denos tiempo.

Tercera afirmación. “Es en las ideas donde sigue estando la contienda política”. Por eso le estoy contestando, sra. Levy.

Cuarta afirmación. “Es demostrar la capacidad de superar las expectativas de lo prometido”. Sra. Levy, es profundamente antidemocrático hacer nada que no se haya explicado en un programa, o que no sea el resultado del compromiso adquirido con los ciudadanos y ciudadanas en una campaña electoral. En este sentido, un o una gobernante no debe hacer menos que aquello a lo que se comprometió, ni tampoco más, porque eso supondría hacer cosas para las que no ha sido votado. No obstante, ¿a qué expectativas se refiere, sra. Levy? No pretenderá que la mejora de la economía internacional es responsabilidad de las políticas del PP… Porque lo que sí fue culpa de las políticas neoliberales a ultranza que usted defiende fue la crisis que lamentablemente hemos sufrido todos, sra. Levy. Y no, sra. Levy, la culpa de la crisis no fue de Zapatero.

Quinta afirmación. “Sana competición de ideas con las que conquistar la confianza de los ciudadanos”. Esta afirmación es de órdago, sra. Levy. Para empezar, ustedes no han competido sanamente nunca, ya que siempre han comparecido dopados a las elecciones al contar con una financiación ilegal y manejar decenas de veces más dinero que otros partidos. Usted sabe, sra. Levy, que las elecciones se ganan generando influencia, no con ideas o programas. Esperanza Aguirre ha llegado a presentarse a unas elecciones sin programa electoral y ha ganado. Nadie se lee los programas electorales. Lo que ocurre es que conviene tener una hoja de ruta programática, y ser honrados en su cumplimiento, por si acaso se produjese la eventualidad de gobernar. Pues bien, ustedes han estado en disposición de ejercer mucha más influencia que otros partidos políticos. ¿Ideas, qué ideas? Ustedes se presentaron en 2011 con un programa falso y otro en la sombra, oculto, el verdadero, que fue el que aplicaron a los ciudadanos y ciudadanas de este país. Había dos programas, el de las promesas y la asignación de culpas (“Zapatero tiene la culpa de todo…”) y el de los recortes. Aplicaron el segundo, y nadie les votó para ello. Son ustedes un fraude ¿Es así como se gana la confianza de los ciudadanos, sra. Levy?

Sexta afirmación. “Disponer de un proyecto ideológico con fundamentos ideológicos reconocibles”. Ya conocemos sus fundamentos ideológicos, sra. Levy. El neoliberalismo. La ideología que afirma que las personas somos básicamente diferentes, según lo cual es perfectamente asumible la desigualdad en derechos y oportunidades. La ideología que cree que la civilización es una extensión de la naturaleza, de manera que la injusticia es algo natural e inexorable a la existencia, inevitable, por tanto, y justificable la aplicación de políticas que mantienen un estatus de desigualdad. ¿Por qué cree usted que están perdiendo los votos, sra. Levy? ¿Por la corrupción? No, es porque esta sociedad ya los conoce.

Séptima afirmación. “Frente a los que hacen del malestar una forma de obtener rédito electoral”. Sra. Levy, llevan ustedes toda la vida apelando al miedo como mecanismo de influencia en el voto de la ciudadanía. La campaña antizapatero y antisocialista de 2008 fue la más dura de los últimos 50 años en Europa ¿Ya no se acuerda? Pero, ¿y ahora…? si no paran de aludir al concepto absurdo de “España se rompe” para meterle el miedo a la gente, sra. Levy. Menudos patriotas son ustedes. Los que hacen pagar los medicamentos a los ancianos, recortan sus pensiones en relación al IPC, criminalizan a la población al recortar sueldos por las bajas por enfermedad, subvencionan la segregación por sexos en las escuelas, eliminan los convenios colectivos, congelan los sueldos, ponen en manos de empresarios la criminal herramienta de los contratos basura, y aplican una ley de “inseguridad” ciudadana para amedrentar a la ciudadanía. Repito: ¡menudos patriotas!

Octava afirmación. “…la caja de las batallas culturales… divisiones y exclusiones…” Sra. Levy, desmotar el mausoleo de un genocida no es fomentar la división, ni plantear batallas culturales. Son ustedes los que, al no haber condenado todavía el franquismo, fomentan y alimentan la división en este país. Cómo sería la cosa, sra. Levy que hasta el propio Hitler llamó la atención a Franco sobre el hecho de estar fusilando gente a mansalva después de la guerra. Créame, o infórmese, sra. Levy. Además, el franquismo es mucho más que haber fusilado y encarcelado por pensar de manera de diferente a decenas de miles de personas (y hablo de después de terminada la guerra…); es la consideración de España como botín de guerra. Es el aprovechamiento, el robo y la corrupción generalizada ¿Por qué no condenan el franquismo, sra. Levy? Y, sobre todo, ¿por qué le molesta tanto que el Gobierno de la nación haga algo al respecto?

Novena afirmación. En diversos párrafos, que inciden en el mismo concepto, habla usted de “espacio contracultural” para cuestionar la multiculturalidad de España. Los socialistas tenemos una idea de patria moderna, respetuosa y diversa. Si el espacio contracultural que usted tanto añora, sra. Levy, es toros, fútbol y Paco Martínez Soria, quédeselo.

Décima afirmación. He dejado para el final la más increíble afirmación que le he leído a alguien del Partido Popular: “El partido de la ejemplaridad en la gestión de lo público, sin ambages. El que sabe defender mejor las aspiraciones de la gente, porque nuestras propuestas buscan la igualdad de oportunidades en el origen: en la educación, en las condiciones que fomentan el empleo y una economía de progreso que asegure el Estado de bienestar”. ¿Se pueden decir más mentiras, y más graves, en menos palabras? Todo un récord. Es tan bestial el párrafo que ni lo contesto. Sra. Levy, hágaselo ver.

 

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