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La falacia de los Óscar

Julián Molina Illán

En un periódico de Murcia ha escrito una ciudadana en la sección “cartas al director” una serie de reflexiones sobre la falacia de los Óscar de Hollywood, su compra y venta, y la injusticia de su asignación. Se ha olvidado esta respetable ciudadana de un Óscar que estaba en la página de al lado, Óscar Urralburu, así como de comentar sus falacias. Lo voy a hacer yo por ella.

“El conocimiento intuitivo y racional que las hipercríticas tenemos sobre la corrupción del Partido Popular no evita que nos sintamos aturdidas y desconcertadas, que no sorprendidas, cuando sale a la luz un caso más”

Estamos todas las ciudadanas de Murcia absolutamente indignadas por las manifestaciones de corrupción orgánica y sistémica de un Partido Popular cuya podredumbre todas intuíamos, pues el hedor lo inunda todo en esta Región. Declaraciones que han sido fruto de un “calentón”, “descuido”, “fallo”, o como quiera llamarse, de un concejal del Partido Popular del Ayuntamiento de Murcia, que no deja de ser un capítulo más en el relato negro de la política española de los últimos treinta años. El conocimiento intuitivo y racional que las “hipercríticas” tenemos sobre la corrupción del Partido Popular no evita que nos sintamos aturdidas y desconcertadas, que no sorprendidas, cuando sale a la luz un caso más. “Y lo que te rondaré, morena”. Es como cuando se tiene conocimiento de una explosión programada que va a ocurrir: te deja atónita y estupefacta cuando se produce, pero no sorprendida porque sabes a qué se debe el estruendo. Sin embargo, las reacciones viscerales de asco, rabia e impotencia son contemporáneas aunque el conocimiento sea antiguo.

Y he aquí que surge el “compañero” Óscar Urralburu a “rizar el rizo” situando, como antaño hizo su ídolo Julio Anguita, al PP y al PSOE en la misma orilla, la de la corrupción, mientras Podemos se sitúa en la otra orilla, la de la honradez. ¿Se acuerdan de aquella teoría mesiánica, fundamentalista, catastrofista, falsa, injusta y demagógica de las dos orillas? Pues sí. ¿No comprenderá el “compañero” Óscar que todas somos humanas (menos él), pero no todas somos delincuentes? Yo no digo que sea cierto, pero es posible, y humano, que una persona que ostenta un cargo con poder en el PSOE, por ejemplo, pueda en un determinado momento cometer el error imperdonable de utilizar ese poder para beneficiar a una hija, otro cualquier familiar, o a una amiga. Insisto, esto inaceptable, pero entra dentro de lo que podemos entender como un “rasgo humano”. ¿Es esto acaso comparable a considerar unas elecciones como una guerra en la que todo vale (recordemos la campaña contra Zapatero…) y a España misma como un “botín de guerra” para repartírselo entre las amigas pudientes? Es lo mismo echar una mano a una hija que organizar una trama criminal con el ánimo de enriquecerse una misma y perpetuarse en el poder? ¿Es lo mismo cometer un error puntual, imperdonable, que organizar una actividad mantenida en el tiempo con el ánimo de delinquir?

Alguien debería recordarle al “amigo” Óscar que, en todos aquellos casos que conozca y tenga pruebas, por favor acuda rápidamente al juzgado. Nosotras seremos las primeras en agradecérselo, y aún más, le acompañaremos y firmaremos la denuncia con él. Si no tiene pruebas, pero tiene sospechas, que nos lo diga, que nosotras nos encargaremos. Pero por favor, Óscar, no confunda usted “la velocidad con el tocino”, no se crea en posesión de la verdad absoluta, no acuse por acusar, piense antes de hablar y sea coherente: si tan “malas” somos, no nos busque, no nos llame, no nos mire. No se moje usted los pies al cruzar a la “otra orilla”.

A nuestras dirigentes orgánicas y a nuestras cargos electas tengo que pedirles que tomen nota. El PSOE es un partido socialdemócrata. Aprendamos lo que esto significa por si alguien no lo sabe. No somos liberales, nada tenemos que ver con el PP o Ciudadanos, o el recién nacido, y bienvenido, partido del señor Garre. No somos radicales, ni “adolescentes políticos”, ni vamos por la vida con la dinámica de “tener razón”. Somos moderadas, y entre nuestros amplios brazos somos capaces de abrazar a todo el mundo. No somos excluyentes. Vamos por la vida con las manos abiertas y tendidas, no con el puño cerrado, amenazador. En resumidas cuentas: no somos de Podemos. Somos el PSOE de siempre que ha protagonizado los gobiernos que más han impulsado a este país, y ha extendido, a la vanguardia mundial, los derechos de la ciudadanía a unos límites no conocidos. Somos el nuevo PSOE de la España de las Oportunidades. El PSOE que estamos construyendo entre todas las ciudadanas. No le consiento al señor Urralburu la comparación que ha hecho sobre nosotras, e invito a nuestras dirigentes a que, en el cumplimiento de su deber, tomen buena nota y no lo consientan.

Pd.: ¿Se han sentido excluidos los hombres que han leído este artículo al haberlo expresado prácticamente todo en “femenino”? Pues así se sienten las mujeres en España, y en el mundo, cuando los textos se expresan selectivamente en “masculino”. Hagamos todas las personas el esfuerzo de utilizar un lenguaje no excluyente.