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Uno a cero

José Luis Cano Clares

No sientas pena por mí

Terrible debe ser para esta gente nacer catalán dentro de un cuerpo de español, algo así como ser el negro que tenía el alma blanca, o nacer con el sexo cambiado, como si fuesen extranjeros en su país. Penoso sin duda. Motivo para aborrecerse como se dice en la Vega Baja. Se aborrece el hombre cuando piensa en los españoles. Pena como sensación patética o lamentable o sentimiento de vergüenza, que busca distinguirse o desclasarse y ofender de paso a quienes achaca ese doloroso penar, este vivir como alma en pena, expresada en sus tuits y dirigida a la nube. Posición petulante y cobarde dirigida realmente a los suyos, al clan o secta de iluminados a los que estas cosas les hacen reafirmarse en sus creencias y mantras. Alarde de prepotencia estúpida emanada de esa amalgama de intereses y ambiciones personales que emergen cuando se piensa que el Gobierno de la Nación es débil, junto a letanías viejas o lugares comunes, que pretende hacer dentro del circulo mérito de estas manifestaciones de odio a todo lo que sea español, empezando naturalmente por ellos mismos por la parte que les toca.

“Lo que no consigue quien lleva razón lo consigue el pesado, y en este sentido hay que reconocer que estas gentes son pelmazos, cansinos y poco imaginativos”

Y finalmente la vuelta a esa Arcadia perdida y usurpada que en realidad solo existe en las mentes calenturientas dentro del imaginario de ser una nación que apareció en las mentes decimonónicas infectadas de romanticismo como Prat de la Riba. Si el XIX conformo la historia como una ciencia, el nuestro es el de la llamada posverdad, mentiras disfrazadas de emociones, repetidas una y mil veces que se adoptan como ciertas. Que no se discuta ni se demuestre la falsedad de los relatos; no es preciso conocer, profundizar, estudiar o ser riguroso, basta con repetir esas matracas oficiales. Y manifestar en este caso vergüenza.

Lo que no consigue quien lleva razón lo consigue el pesado. En este sentido hay que reconocer que estas gentes son pelmazos, cansinos y poco imaginativos: Victimistas, ladinos, maledicentes y permanente insatisfechos, como describían los monarcas cristianos a los últimos musulmanes cordobeses. Y claro está, insultando y despreciando a los vecinos que le producen tanta pena. ¡Ay! pena penita, pena, / pena de mi corazón, de su mercado cautivo, convencidos de que su provocación no va a tener respuesta, confiando en que las ambiciones personales del resucitado y los confluyentes limiten o impidan al Gobierno actuar. El uno a cero pero al revés, con la ambigüedad de estos que otean desde los bordes queriendo estar dentro y fuera a la vez. Repicar y tener una supuesta capacidad de decidir. Como aquellos cordobeses, no son de fiar.

“Conforme se acerca la fecha fatídica, el Rubicón, va aligerando la hueste, dejando fuera a los menos convencidos, o a los más cautos”

No sentiré pena por estos tipos anacrónicos, tópicos e hijos de un pueblo elegido –de la polla roja, diríamos aquí–, con sus bancos andorranos donde guardar legados como los del ex honorable, con su pope y sus obispos predicando el odio a España y ambiciones personales que rayan en el delirio, caminando esta vez de manera imparable, como en la road movie de Thelma y Louise, quienes rodeadas por los coches de policía, en una última aceleración, saltan con el coche por un precipicio. Así va esta gente huyendo hacia adelante, cuesta abajo y sin frenos, desde el clásico tres per cent y los numerosos casos de rapiña de sus próceresal precipicio, pasando por este uno a cero, o 1-O, fecha que está aquí encima, entre aspavientos y aleteos, con la esperanza de que tendrán ayuda desde los bordes de aventureros precisados de notoriedad, con intención de colarse en medio de esta salsa como el peripatético secretario general redivivo. Otro que se ofrece a conseguir algo que nadie ha pedido y cree en unos imaginarios Estados Unidos de España (u otro nombre para no apenar más a los indepes) con la administración más cara del mundo, consagrando la desigualdad y la total insolidaridad entre territorios. Como si no viviéramos ahora sino en los sueños y delirios como los de este hombre al que apesadumbra nuestra existencia. Conforme se acerca la fecha fatídica, el Rubicón, va aligerando la hueste, dejando fuera a los menos convencidos, o a los más cautos. Conociendo el resultado del partido no existe emoción. No obstante han de cumplir su destino inevitable, como en la Crónica de una muerte anunciada. El Gobierno y su partido no van a detenerse tampoco, con la diferencia de que le respaldan los hechos, las leyes y los votantes.

No, que nadie piense en mártires o que el pueblo vaya a hacer barricadas en las calles Nadie, nadie va a arriesgar lo mucho o lo poco por unos personajes como este nuevo director de los “mossos” al que le damos tanta pena.

 

Comentarios

Enviado por Pancho Losada el

He leído artículos en catalán de independentistas y en el arte de insultar no se diferencian mucho de nosotros. Eso sí, Thelma y Louise es una gran película. He leído artículos en catalán de independentistas y en lo referente a la película no se diferencian mucho de nosotros. Memorable muerte la de ambas mujeres

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