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Presupuestos a bombo y platillo

Juan A. Gallego Capel

La política económica y por tanto la aprobación del presupuesto van de la mano. Por supuesto, si se prescinde de ello, la economía se convierte en pura fantasía, y la política económica en demagogia. Sin embargo, para hacer política económica es preciso hacer mucho más que cuadrar las cuentas a cualquier precio. Si no se presentan los presupuestos en tiempo y forma, se estará optando por no hacer ningún tipo de política.

Desde que el Partido Popular perdió la mayoría absoluta no sabe sacar adelante unos presupuestos, o al menos defenderlos. Hoy me referiré a los del Ayuntamiento de Murcia, sí, los de 2018: si todo transcurre como lo acordado estarán aprobados en el primer pleno del mes de agosto. A cuatro meses de terminar el ejercicio y a nueve de terminar el mandato.

“Sugiero que los grupos en la oposición del ala izquierda se ausenten del pleno de agosto, por ética y porque es antidemocrático someter unos presupuestos a votación de forma dictatorial y chulesca”

A bombo y platillo el pasado viernes se anunciaba públicamente un principio de acuerdo entre C’s y el PP que, según el alcalde, irá “más allá de criterios economicistas, siendo dirigido a mejorar la calidad de vida de los murcianos y a simplificar las gestiones a las que se enfrenta”, sentenció. Resulta natural que la política económica ultraliberal de los firmantes coincida; no les habrá costado, todo lo contrario, desde la formación naranja mostraron gran satisfacción. Los presupuestos ascienden a 418 millones de euros, lo que supone un incremento del 2,5% con respecto al año anterior.

Todavía es aventurado opinar técnicamente sobre las cuentas; hay materia que gusta, como la rebaja del suministro del agua, pues hay que recordar que en el municipio disfrutamos del suministro más caro y el de peor calidad de toda España. Esperaría a ver los números cómo los venden, porque me parece que no sólo han hecho hincapié en los temas que más nos preocupan a los vecinos.

Yo no quiero unos presupuestos para salir del paso, sino unos que ayuden a la ciudad a salir de la situación de complejidad. Murcia soporta unos niveles de pobreza y de exclusión social muy elevados. Una prioridad debe ser el rescate a nuestros vecinos, ayudar a las personas más vulnerables y que peor lo están pasando.

El que se hayan pactado los presupuestos sin contar con el resto de los grupos municipales, impidiendo así que puedan presentar otras propuestas de mejora al mismo, es un agravio. Se desconocen las propuestas iniciales de cada uno y qué cedió cada uno. Hablan de transparencia y es apariencia. Que el Gobierno municipal no presente su presupuesto al Pleno para que los diferentes grupos puedan presentar sus enmiendas para su debate y que se voten como hacen en todas las instituciones del mundo mundial es inadmisible.

Se me ocurre la sugerencia de que los grupos en la oposición del ala izquierda se ausenten de ese pleno previsto para el mes de agosto, cuando además las vecinas y vecinos también permanecen ausentes de su domicilio. Primero, por ética y, en segundo lugar, porque es a todas luces antidemocrático someter unos presupuestos a votación de forma dictatorial y chulesca.

 

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