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Europa y la unidad de la izquierda

Juan A. Gallego Capel

Que en Europa la socialdemocracia ha perdido peso político es una evidencia. Por los errores cometidos, la lógica política reclama volver al socialismo para solucionar desigualdades. Error ha sido no comprender el sentido de la revolución tecnológica, de la globalización sin el poder de un gobierno político o cuando no se han contrastado suficientemente las políticas de austeridad. También cuando nos han impuesto una agenda social o por haber permitido una política que confisca las rentas de los que menos ganan. Cuando hemos permitido que la clase trabajadora tribute más proporcionalmente que las multinacionales. Es suficiente, ya hemos reflexionado.

“La competencia entre candidaturas de izquierda, en vez de sumar y empujar todos en la misma dirección, supone un balón de oxígeno para la derecha y la continuidad de los ajustes y políticas autoritarias”

Helmut Kohl defendió siempre la integración europea pero con valores de justicia social. En un momento como el actual, cuando hay sed de justicia, derechos sociales, derechos humanos, cuando hay un inmigrante que integrar, un desafío con el cambio climático, cuando hay personajes como Putin o Trump en la escena mundial, hasta cuando hay que soportar esto o el hecho de que el 90% de la población pase dificultades.

En mayo de 2019, coincidiendo con las elecciones autonómicas y municipales, hay elecciones al Parlamento Europeo. Más allá de los discursos huecos y grandilocuentes, poco cabe esperar de estas elecciones en términos reales que no sea la utilización del Parlamento Europeo como caja de resonancia. Pero tienen más importancia de lo que parece: podrían significar la derrota de las políticas ultraliberales, desencadenar una crisis interna importante en la derecha y, en el supuesto más óptimo, crear las condiciones para el inicio de un proceso constituyente; un escenario de unidad y de victoria de una amplia coalición de la izquierda y de movimientos sociales para derrotar claramente a la derecha salvaje del capitalismo.

La derecha busca poder seguir presentándose como “ganadores” de las elecciones para justificar su brutal política económica y el recorte de libertades. La falta de unidad sería una ocasión histórica perdida que disuadiría de ir a votar a muchas personas, que ante falta de expectativa se refugia en la abstención. Hay muchas fuerzas que buscan el apoyo y el voto de la izquierda, de la indignación y del rechazo a las políticas ultraliberales. La competencia entre las candidaturas de izquierda en vez de sumar y empujar todos en la misma dirección, se dividen, se enfrentan, se echan la culpa a los otros, genera la consiguiente crispación entre los votantes. Supone un balón de oxígeno para la derecha y la continuidad de los ajustes y políticas autoritarias. Y, sobre todo, es la pérdida de una gran oportunidad de acelerar el momento para el desalojo de la derecha del poder.

La posibilidad de presentar listas únicas europeas para las elecciones al Parlamento Europeo se discute desde hace años, sin que nunca haya sido posible llegar a acuerdos entre los partidos ideológicamente afines de distintos países de la Unión. Hasta ahora, lo único que se ha logrado es formar grupos parlamentarios conjuntos, pero una vez celebrados los comicios. Sin embargo, la lista única, es decir, que sea igual en todos los países de la Unión y que esté integrada por candidatos de los distintos países miembros, sigue siendo un objetivo que creo sería lo idóneo para toda la izquierda.

Desde mi humilde opinión, en el PSOE, a falta de poco más de un año, ya deberíamos estar trabajando en esa idea.

 

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