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El rescate a la banca, un robo

Juan A. Gallego Capel

La banca española quebró. El mismo presidente de la Reserva Federal tardó año y medio en reconocerlo. En septiembre de 2010 dijo claramente que la banca en EEUU y Europa estaban quebradas. Un robo de la banca privada: hicieron creer que esto era un problema de unos cuantos políticos corruptos y se cargaron las Cajas para luego, a precio de saldo, quedárselas cuatro o cinco bancos.

La abusiva influencia política del sistema financiero español es sin duda responsable de lo que está ocurriendo con el Fondo de Reserva de las pensiones de la Seguridad Social. Este Fondo, que se estableció en 1997, tenía como objetivo ir acumulando una reserva de dinero procedente de las cotizaciones sociales, generado en momentos de bonanza y crecimiento económico, de manera que el superávit que se iba generando en el proceso álgido de la economía sirviera para cubrir los déficits que pudieran aparecer en momentos de recesión.

“El PSOE defiende hoy aplicar un nuevo impuesto a los beneficios de la banca para que contribuya al sostenimiento del sistema público de pensiones, ya que los 13.500 millones de beneficios registrados en 2017 se apoyan en su rescate previo”

El Fondo de Reserva de las pensiones en el año 2011 disponía de 66.815 millones de euros. Desde entonces, el gobierno del PP (el partido más próximo a la banca privada que haya gobernado España durante el periodo democrático), que no atiende a otra cosa que al poder del capital, sacó y agotó estos fondos hasta dejarlo, a 31 de diciembre, en la cifra de 8.095 millones, con la intención de ir pagando las pensiones, pues no se estaba ingresando suficiente dinero a la Seguridad Social como consecuencia de una política económica equivocada, tal como la reforma laboral, que tan sólo fue útil para facilitar el despido y por consiguiente una disminución de las cotizaciones sociales (consecuencia del descenso de los salarios, generado también por tal reforma laboral), y provocando un problema devastador para las pensiones públicas que el gobierno Rajoy intentó paliar recurriendo al Fondo. Ni que decir tiene que cualquier dificultad que tengan las pensiones públicas es justo lo que necesitaba la banca: buscar negocio intentando convencer a la población de que las pensiones públicas no son sostenibles a fin de que corran al banco más próximo a hacerse un plan privado de pensiones.

El Gobierno se dejó influenciar por la banca, y la rescató, realizando el mayor programa de beneficencia que se conozca. Se gastaron nada menos que la friolera cantidad de 61.000 millones de euros para rescatar la banca. Este dinero procedía, de nuevo, de ti y de mí. Prácticamente el mismo dinero que tenía la hucha de las pensiones.

En este país, el que no está indignado es que no sabe lo que está pasando. Y los mayores medios de comunicación, controlados por los poderes económicos, no están por la labor. El PSOE defiende hoy la propuesta de aplicar un nuevo impuesto a los beneficios de la banca para que contribuya al sostenimiento del sistema público de pensiones, ya que los 13.500 millones de beneficios registrados en 2017 se apoyan en su rescate previo. "Rescate por rescate, es de justicia social". Es lo mínimo que se les puede exigir: o eso, o devolver todo el dinero que se les prestó, ¿no?

¡Ah! y de paso, una idea: que Bankia no vuelva a estar en manos privadas.