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Repartir trabajo

Juan A. Gallego Capel

España es uno de los países de la UE con un menor porcentaje de contratos a tiempo parcial aunque van en aumento, pero más del 50% de quienes lo tienen preferirían trabajar toda la jornada. Es decir, se vincula a precariedad y salario escaso y no a una apuesta voluntaria y personal, como sucede en nuestro entorno comunitario. Nace la necesidad de reducir la contaminación, mejorar la vida familiar, la competitividad, la reducción del paro y la participación de los ciudadanos en la vida social y política. Propongo una adecuación gradual, que abogue por una semana de cuatro días laborales para reducir el estrés y repartir el trabajo.

Ya lo hizo Javier Moscoso, ministro de la Presidencia en el primer gobierno presidido por Felipe González, con los empleados públicos; fue el que de alguna manera implantó el salario no económico, como una forma de pagar al trabajador en forma de bienestar. Pero las realidades conviven y chocan. Por un lado, el debate sobre el cambio de concepción del trabajo como una forma de vivir mejor, de repartir lo que hay, de bienestar social. Por otro, la obligación de muchos de trabajar más horas presionados por la crisis y el temor a perder el empleo. Muchos trabajan demasiadas horas, y otros muchos no tienen ningún empleo.

No lo digo yo, lo dice la Organización Internacional del Trabajo (OIT): trabajar 4 días a la semanaes el próximo paso en el largo camino hacia una sociedad más feliz, más saludable y más sustentable. Estaréis de acuerdo o no, pero lo cierto es quetrabajar demasiado es malo para la salud. Los costes de un horario extenso en salud y seguridad son impactantes; las jornadas prolongadas son causa de conflictos entre la vida personal y profesional. Resulta obvio, especialmente para quienes tienen hijos pequeños o padres de edad avanzada que deben cuidar, pero los datos revelan que las largas semanas de trabajo pueden generar más estrés y ansiedad en el hogar. Está demostrado que las personas son más productivas cuando trabajan menos.Además,muchos de los países donde los trabajadores trabajan más horas tienen niveles muy bajos de productividad laboral. Disminuye el absentismo, reduce el riesgo de errores y accidentes e incluso combate el cambio de empleo. Recortar la semana laboral no es bueno solamente para los trabajadores, también es bueno para la empresa.

“Los sindicatos piden que el salario mínimo sea equivalente al 60% del salario medio del país, tal y como fija la Carta Social Europea”

¿Es más rico el que más dinero recibe al mes? En realidad, los ingresos que más importan no son los absolutos, que se miden teniendo en cuenta únicamente el dinero que entra, sino los relativos, que se miden en función de la relación existente entre el dinero que entra y el tiempo invertido en producirlo. En tal sentido, es más rico quien gana mil euros a la semana trabajando cuatro días que el que gana cuatro mil trabajando todos los días.

Han tardado, pero finalmente los sindicatos mayoritarios lo están pidiendo: plantean que el salario mínimo sea equivalente al 60% del salario medio del país, tal y como fija la Carta Social Europea, para corregir desigualdades históricas respecto a otros países de la Unión Europea (UE).

No existe ningún estudio o análisis económico que argumente que el incremento del salario mínimo y la reducción de jornada sin minorar más las retribuciones aumente el desempleo. Dos buenas razones técnicas para considerar que este incremento del salario mínimo políticamente es necesario: porque es de justicia ayudar a los trabajadores pobres, y ayudar a que mejore el Estado del bienestar.

En resumen, aplicar estas medidas ayudaría a muchos españoles, y es una posibilidad desde el punto de vista político. Hagámoslo.

 

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