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La derecha en Murcia se tiñe de naranja

Juan A. Gallego Capel

Un partido, Ciutadans, que se autodenomina de centroizquierda pero que se nutre de votantes de derecha y en Europa se alía con la extrema derecha, en su Catalunya natal, ideológicamente, se podría ubicar entre los dos grupos políticos más conservadores del arco parlamentario: PP y CiU.

Irrumpieron en la política nacional con todo tipo de reproches contra el PP, pero poco tardaron en unir sus fuerzas para presionar al PSOE y lograr un acuerdo de investidura. El PP, que durante algún tiempo ninguneó a Ciudadanos y a su líder, al que llego a llamar “pichón naranjito”, hoy lo llena de elogios diciendo que Ciudadanos es un partido responsable, con sentido de Estado, que ha presentado unas condiciones asumibles para negociar y llegar a pactos.

"Bajo la apariencia de modernidad, novedad y regeneración que pretende representar C’s, se encuentra el más fiel representante de la derecha económica, financiera y mediática"

La aparición de Podemos y el desgaste del PP llevó a que los poderes económicos y mediáticos se plantearan la necesidad de potenciar alguna alternativa desde la derecha que permitiera complementar, y, en el límite, sustituir al PP como partido que representa sus intereses. En este sentido, son aclaratorias las declaraciones de alguna famosa entidad financiera: "tenemos que crear un Podemos de derechas". Y dicho y hecho.

Hoy no hay duda: C’s es la opción de la derecha económica, financiera y mediática; es el complemento perfecto o de alternativa al PP. Esta gente viene a ser en nuestro país lo que los liberales son en Alemania, un partido que está a la derecha del partido de Merkel en el plano económico, a pesar de que puedan ser más flexibles en temas de valores como el laicismo. Sus posiciones son radicalmente contrarias a reconocer una España federal donde se reconozca el carácter plurinacional y plurilingüístico; es decir, sus planteamientos coinciden con los de las corrientes más rancias del espectro político. Su política económica es de marcada tendencia liberal. Sus posiciones pueden ser compartidas por los más puros representantes de la FAES de Aznar.

El discurso de C's basa una gran parte de su atractivo en la regeneración y en la lucha contra la corrupción, aunque todavía no ha tenido ninguna responsabilidad de gobierno en ninguna parte. A pesar de esto, le ha aparecido algún asunto turbio de facturación entre empresas y en su financiación. Un partido claramente jerarquizado de arriba abajo, un partido presidencialista al servicio de su "caudillo". La rápida constitución de Ciudadanos como partido estatal se ha efectuado atrayendo gente y grupos de los más variados pelajes.

Es un partido de aluvión donde hay gente descontenta procedente del PP, donde se dice que militó Rivera en su juventud aunque él lo niegue, gente procedente de UPyD, grupos locales de todo tipo e inclinaciones, incluso de ultraderecha, a quienes gusta su lenguaje de confrontación entre los dos nacionalismos, el español y el autonómico.

Se puede decir sin miedo a equivocación que bajo la apariencia de modernidad, novedad y regeneración que pretende representar C’s, bajo su discurso aparentemente nuevo y carente de concreción en sus apariciones públicas, se encuentra el más fiel representante de la derecha económica, financiera y mediática, que ha impulsado a Rivera y a unos cuantos para cumplir el principio lampedusiano de "cambiar todo para que nada cambie".