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¿Hablamos de Cataluña?

Juan A. Gallego Capel

Para algunos nunca fue una hipótesis, siempre pensamos que el presidente de la Generalitat jamás llegaría a la declaración unilateral de independencia, y es que de todos es sabido que ni le conviene a Cataluña ni al resto de España. Otros quieren sacar tajada política y se atreven a echar más madera. La clara advertencia de que no habrá contemplaciones con el independentismo que el Gobierno puso en boca de Felipe VI, el cambio de sede de bancos y empresas de Barcelona a otras ciudades españolas, el rechazo de los comunes catalanes a la DUI, así como los numerosos llamamientos a evitar el gran desastre.

Mucho miedo y pocas nueces. Lo único que se está poniendo en cuestión es la imagen de país de la concepción soberana de la unidad. Aunque ninguna opinión es neutral. Esos son algunos de “los males” con los que Rajoy ha amenazado, utilizando un término que en política no se empleaba desde el franquismo.

“Debemos gritar que España es un país mejor que sus representantes y que los españolistas de símbolos y banderas no son mejores que los independentistas, son iguales”

Puigdemont sabe que millones de personas, de dentro y fuera de Cataluña y no sólo de derechas o de ultraderechas, apoyarían las amenazas del Gobierno, al menos mientras no se saliera de madre. Hay mucha más beligerancia popular contra el independentismo catalán, y los catalanes en general, que el que había contra ETA o los vascos. Y no digamos contra los golpistas el 23-F.

Estoy seguro de que en los próximos días el presidente de Cataluña dará un paso atrás, pero la situación seguirá siendo complicada. Habrá que ver qué pasa con los procesos judiciales abiertos y los que se pueden abrir. ¿Negociará Rajoy, cederá a la ultraderecha que le pide mano dura sin más? ¿Retirara los diez mil policías y guardias civiles? ¿Disolverá el Parlament y habrá nuevas elecciones? ¿Hará lo propio Rajoy? ¿Cambiarán el actual panorama político? Y lo más importante, ¿están dispuestos los cuatro grandes partidos a plantear un proceso de reformas tendente a que los catalanes encuentren un mejor encaje en el Estado español?

Ni con el Gobierno central ni con la Generalitat, sino con el diálogo. Saludo la iniciativa ciudadana Parlem; debemos gritar que España es un país mejor que sus representantes, que el odio nos enfrenta y nos divide, que los españolistas de símbolos y banderas no son mejores que los independentistas, son iguales.

Si no intervenimos como sociedad, España se convertirá en un país en conflicto. Por eso, debemos reaccionar, dar un paso adelante, mostrar que no queremos que nos utilicen, nos enfrenten y nos mientan, que somos muchos más y que esto no lo resuelven ellos, sino la gente, el diálogo y la convivencia. ¡Basta ya! Sentémonos y pensemos en nuestro país, puesto que es mediante la democracia, la escucha y el diálogo como se alcanzan pactos sociales sólidos y duraderos.

 

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