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El IMIDA en lucha: contra la precariedad en la investigación agraria

Francisco Saura

La luz ha cambiado, es más tenue. No sabemos si el otoño está próximo, pero intuimos que el verano se ha marchado una vez más. Las hojas caen del almanaque de pared de FSC-CCOO, una detrás de otra. Ya hemos arrancado una cuando pensamos que la próxima está al caer. Y ahí estamos de nuevo con las compañeras y compañeros del organismo autónomo Instituto Murciano de Investigación y Desarrollo Agrario y Alimentario (IMIDA). Exhiben una pancarta: “Investigación Agraria en precario”. Los trabajadores se arraciman alrededor de la pancarta. Detrás, uno de los edificios enmarca la protesta; al fondo la silueta de la Sierra de El Valle; alrededor, huertos de cultivo dedicados a la investigación.

“No todo es clima, calidad de la tierra y agua para todos: detrás de la mejora de los cultivos, de la creación de nuevas líneas de producción agroalimentaria, está el personal del IMIDA con su investigación sobre nuevas variedades de cultivos, de cabaña, de lucha contra las plagas…”

Realmente la imagen no debería extrañarnos. Se repite a lo largo de los años en muchos lugares, centros de investigación, administraciones públicas, centros de trabajo, empresas privadas. La Gran Recesión golpeó duramente en todo el mundo laboral y los recortes fueron salvajes en sectores que no fueron considerados prioritarios por las administraciones públicas. Había que salvar lo que se pudiera de la sanidad, de la educación, de los servicios sociales. Lo demás era prescindible y se actuó en consecuencia. El periodo 2012-2015 fue especialmente duro en la Comunidad Autónoma de la Región de Murcia. Se destruyó empleo, se expulsó a la calle a gente que llevaba muchos años trabajando, se redujeron las plantillas, la prevención laboral se esfumó en el mero cumplimiento formal. La investigación agroalimentaria fue uno de los sectores en los que la palabra “racionalidad” y la calificación “sector estratégico para la economía regional” fueron postergadas al casi olvido.

Resulta paradójico que la investigación del IMIDA se centra en el apoyo a la agricultura murciana, seguramente el sector de la economía que ha resistido con más fortaleza los efectos de la Gran Recesión y ha sido una luz al fondo del largo túnel de la contracción económica y del empobrecimiento general de nuestra región. Sin embargo, la política inmisericorde de reducción del déficit público no ha respetado siquiera los intereses objetivos que debieron guiar la gobernanza del Gobierno regional en la Consejería de Agua, Agricultura, Ganadería y Pesca. Parafraseando a Hegel, en nuestra región “ni lo real es racional ni lo racional real”.

El 6 de septiembre estuvimos con los compañeros y compañeras del IMIDA en la Estación Sericícola de La Alberca. Ya lo hemos dicho anteriormente: un largo acceso entre cultivos y arbolado de sombra a las instalaciones, los edificios de investigación dispersos aquí y allá; al fondo, las líneas oscuras de la sierra y los compañeros y compañeras del IMIDA a los lados y detrás de una pancarta que es un grito a las necesidades y prioridades de la Región de Murcia: hay que impulsar la investigación agroalimentaria, hay que estabilizar y aumentar el número de personas y grupos que investigan, hay que apostar por los sectores estratégicos de nuestra economía.

Esa misma mañana se nos entregó una breve nota, dirigida también a la prensa, en la que se sintetizaban las preocupaciones más inmediatas de las compañeras y compañeros del IMIDA (existe además un “Decálogo de las necesidades y reivindicaciones de los trabajadores del Organismo Autónomo”. Hablaremos del mismo en otro momento). En realidad, las personas concentradas en la estación Sericícola de La Alberca repetían de nuevo el problema de fondo del Instituto Murciano de Investigación y Desarrollo Agrario y Alimentario: la precariedad laboral, la situación de abandono en la que se encuentra y la necesidad de un compromiso efectivo con la investigación agroalimentaria mediante una política de inversión real y constante en el único centro I+D+i dependiente de la Comunidad Autónoma de la Región. No podemos obviar la situación de incertidumbre de más de 60 compañeras y compañeros que terminan el contrato a fecha 31 de diciembre y desconocen el estado de los proyectos FEDER que podrían garantizar su continuidad.

Las concentraciones de los trabajadores del IMIDA continuarán mientras no se busquen soluciones creíbles y permanentes al abandono de la investigación agroalimentaria en la Región de Murcia. Las constantes alabanzas del Gobierno regional al clima extraordinario, a la gestión del agua, a la iniciativa y calidad de los agricultores, son palabras que suenan bien mientras no haya torceduras en los cultivos. No todo es clima, calidad de la tierra y “agua para todos”. Detrás de la mejora de los cultivos, de la creación de nuevas líneas de producción agroalimentaria, están las compañeras y compañeros del IMIDA con su investigación sobre nuevas variedades de cultivos, de cabaña, de lucha contra las plagas… Poner velas a la suerte y no al I+D+i no es una buena idea, ni aquí ni en Sebastopol.

El IMIDA posee instalaciones para la investigación en La Alberca, Torre Pacheco, Cehegín, Jumilla, San Pedro del Pinatar, además de parcelas a lo largo y ancho de la geografía regional, tierras de distintas características para experimentar y mejorar la producción agroalimentaria en una comunidad autónoma con una economía que sufre mucho con cada recesión. Su abandono es una irresponsabilidad inaceptable por parte del Gobierno regional y la consejería competente. La lucha de los trabajadores del organismo autónomo es justa y solo puede incidir positivamente en la sociedad. Y nosotros siempre estaremos en las luchas justas y en la denuncia de comportamientos que destruyen empleo, precarizan relaciones empresariales e inciden negativamente en el bienestar social. Seguiremos manifestándonos y seguiremos luchando donde y cuando sea necesario.