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Tierra de libertad y valentía: a propósito del nuevo gobierno murciano

Francisco Saura

El pasado 20 de abril, el presidente de la Comunidad Autónoma de la Región de Murcia, Fernando López Miras, cambió el Gobierno regional y reorganizó la Administración regional mediante decreto. De las personas que salieron, y de las que entraron, tal vez hablemos en otro momento. No son los protagonistas de este escrito. Tampoco la distribución de las competencias entre las diversas consejerías, aunque ambas cuestiones son suficientes para esbozar perplejidad en algunos casos y preocupación en otros muchos. Lo que nos interesa en este artículo no es tanto que un presidente de una comunidad autónoma decida remodelar su gobierno para darle un impulso político y mediático de cara a las elecciones regionales de la primavera de 2019, sino el argumentario que utiliza para hacerlo público.

“Si hiciéramos caso a la hemeroteca, desde la creación de la comunidad autónoma hemos alcanzado en varias ocasiones el estatuto de paraíso en la tierra”

López Miras afirmó durante el acto de toma de posesión que “el futuro es una oportunidad para los valientes”, añadiendo que hace estos cambios en el Ejecutivo regional para “trabajar mucho más para que Murcia sea tierra de libertad” (La Verdad Digital, 21 de abril de 2018). Tales afirmaciones, textuales si hacemos caso al entrecomillado de la noticia, quedaron matizadas con una nueva redacción de la misma en la que también textualmente el presidente murciano afirmaba que “para los cobardes el futuro es incierto, para los valientes es una oportunidad” y que los nuevos consejeros son “reflejo de la propia sociedad” y “van a poner su experiencia y preparación al servicio de todos los murcianos, para que esta sea una Región moderna y de libertades, que dé el protagonismo a la sociedad y no al Estado”. Cada una de las palabras de López Miras, incluidas sus nuevas redacciones, tienen un significado nítido y no son pronunciadas al azar, a pesar de que en muchas ocasiones se acusa al presidente murciano de hablar sin pensárselo antes. Nos hablan de “una nueva frontera” y de una nueva tierra de promisión en la que el neoliberalismo será dueño y señor de los cuerpos, de las almas y de las tierras de un país (utilizamos la acepción francesa) pequeño. También está claro lo que no dice pero que se lee en el entrelineado: la entrega de la política económica a la CROEM y no, por supuesto, al nuevo homo economicus, el emprendedor y la emprendeduría (en buen castellano, emprendimiento), aunque tampoco sabemos si este nuevo sujeto histórico, en realidad viejo aunque con nuevos atributos, goza de buena salud a pesar del intento de apadrinamiento del mismo por el otro gran partido de la derecha murciana.

La primera redacción de las palabras de López Miras, transcritas por el diario La Verdad en el acto de posesión de los nuevos consejeros, también la segunda aunque con menos impacto providencial, nos recuerda la fuerza prometeica de políticos y hechos que supusieron un hito en la Historia de la Humanidad. Hablamos de la conquista de la frontera en los Estados Unidos del siglo XIX; de Roosevelt, el new deal y de que a lo que a lo único que hay que temer es al miedo; de Kennedy, del “no te preguntes lo que tu país debe hacer por ti, sino lo que puedes hacer por tu país” y de esa década de lucha y transformación social en los Estados Unidos; acaso también, aunque en otro contexto, del “sangre, esfuerzo, lágrimas y sudor” del Churchill y su resistencia al totalitarismo. No podemos olvidar también “el sueño” de Luther King, que nunca consiguió despejar totalmente el camino de una sociedad hacia la igualdad entre todos sus ciudadanos con indiferencia a su raza, sexo, religión… De este último político, de Luther King, quisiéramos recordar esa sentencia que debió sobrevolar la ausencia de algún consejero y empleado público intachable cesado: “al final no recordaremos las palabras de nuestros enemigos, sino el silencio de nuestros amigos”.

No cabe duda que el discurso de López Miras bebió de todas las fuentes descritas. Fueron las palabras de un estadista de talla mundial en un país pequeño golpeado incansablemente por la mala política y por los malos políticos. Si hiciéramos caso a la hemeroteca, desde la creación de la comunidad autónoma hemos alcanzado en varias ocasiones el estatuto de paraíso en la tierra. No obstante, la realidad es mucho más triste y nos recuerda a otro gran político inglés, Disraeli, cuando sentenció que había tres clases de mentiras: “mentiras, malditas mentiras y estadísticas”. Somos los últimos o penúltimos en todo o en casi todo. No levantamos cabeza y vivimos en un soporífero y cruel aburrimiento de políticas recurrentes y fracasadas.

El discurso del presidente murciano nos invita a otro paradigma como Región: tierra de valientes y de libertad. Y lo hace señalando el culpable de que esto no haya sido hasta ahora así. El Estado es el culpable, es decir, la regulación estatal de las actividades del mercado. Ya hemos hablado del neoliberalismo en otras ocasiones –Neoliberales, La senda de los elefantes neoliberales (La Crónica de El Pajarito)–, y hemos escrito que para esta doctrina económica “todas las actividades humanas deben estar reguladas por el mercado y que la función de los estados es garantizar que esto sea así. Y por supuesto, que no debe haber nada que no sea de dominio privado, lo que lleva, por ejemplo, a considerar que la sanción por un delito ecológico deba sustanciarse entre particulares”.

López Miras no nos habla de libertad política, nos habla de la libertad de la ley de la selva económica en la que no habrá futuro para los “cobardes” y prosperidad para los “valientes”. Es este el sentido que hay que darle a “Murcia, tierra de libertad”. La que hubo para asolar el Mar Menor, para practicar el capitalismo de amiguetes o de boletín oficial, para privatizar servicios en los que se ejercen potestades públicas y se vela por el interés general o para renunciar a una fuente de ingresos segura que podría mejorar la financiación de la educación, la sanidad o los servicios sociales (ITV). La inclusión de las competencias medioambientales en la nueva Consejería de Empleo, Universidades, Empleo y Medio Ambiente, en nuestra opinión una de las causas fundamentales, sino la única, para remodelar el Gobierno regional, nos debe hacer reflexionar sobre el tipo de libertad y valentía en esta nueva tierra de promisión que es la Región de Murcia.

 

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