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Un centro para recuperar la memoria histórica en la Cárcel Vieja

Rufino Garrido Martínez

El pasado día 4 de marzo recibí por whatsapp un mensaje de unos compañeros en los que comentaban un artículo publicado en el periódico digital La Crónica del Pajarito. Se titulaba “Prisión versus Archivo Histórico de Murcia”. Lo leí y al principio me pareció un artículo de opinión más sobre lo que habría que hacer con el edificio de la “Cárcel Vieja” de Murcia, la antigua Prisión Provincial.

En la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica de Murcia, a la que pertenezco, hemos organizado algunos encuentros para tratar sobre este mismo tema, por lo que me parece normal que se pueda opinar sobre el destino que debe darse a ese edificio.

La intención del articulista era la de proponer que ese edificio se dedique a ubicar al que llama “Archivo Histórico de la Ciudad de Murcia”, a pesar de que actualmente el Archivo Municipal está ubicado en el edificio del Almudí, es posible que con falta de espacio, y que ya existe un Museo de la Ciudad de Murcia, en la Plaza de las Agustinas, en un edificio circundado por un antiguo jardín árabe o hispanomusulmán, como lo denominan en la página del Museo, al que se riega con aguas de la Acequia de Caravija. Un enclave perfecto para un museo sobre la ciudad de Murcia. Todo es mejorable y en el edificio de la antigua Prisión Provincial hay mucho espacio disponible.

"El de inhumano es el calificativo más suave del trato que recibieron los presos del franquismo en la cárcel vieja: el hacinamiento, las enfermedades, el hambre, los fusilamientos continuos dentro de una cárcel construida para unos 350 a 400 internos, y que llegó a albergar a casi 3.000 prisioneros"

Pero para llegar a esa propuesta hace referencia a que el edificio de la antigua Prisión Provincial debe conservarse y reformarse por distintas razones, entre ellas a que es un símbolo de la represión franquista “a ojos de muchos”, pasando de puntillas y prácticamente sin referencias a un período de nuestra historia local tan silenciado y negado.

Sin embargo, como ya he oído cientos de veces, a lo largo de muchos años y cada vez que sale a relucir el tema de la represión franquista, entra al detalle del fusilamiento del sacerdote Sotero González Lerma destacando que fue algo atroz lo que se hizo con “su cadáver” una vez fusilado. Coincido en que lo que se hizo con “su cadáver” fue algo inhumano, que no debió hacerse.

Sobre el fusilamiento de este señor, así como de los 9 ciudadanos que fueron ajusticiados el día 13 de septiembre de 1936, existen expedientes en el Archivo General de la Región de Murcia, y también pueden consultarse las publicaciones, digitalizadas por el Archivo Municipal de Murcia, de los periódicos El Liberal, Nuestra Lucha y Tiempo, de las fechas 10 al 12 de septiembre de 1936, en los que se recoge el desarrollo del juicio a 27 encausados acusados de participar en la Sublevación Militar.

En total, de acuerdo con los documentos que he podido consultar desde el mes de octubre de 2015, en la Prisión Provincial, en el Campo del Tiro Nacional (actualmente conocido el lugar como “El Tiro”) y en las proximidades del Cementerio de Espinardo, se fusilaron 39 ciudadanos una vez sentenciados por tribunales populares, por su participación de una o de otra forma en la Sublevación Militar.

Son datos que deben incorporarse a un centro de Memoria Histórica, tal y como se recoge en la Ley 52/2007, de 26 de diciembre, por la que se reconocen y amplían derechos y se establecen medidas en favor de quienes padecieron persecución o violencia durante la guerra civil y la dictadura (BOE 27-12-2007), más conocida como la Ley de la Memoria Histórica.

De la misma forma que deben incorporarse a ese centro los datos que, también desde el mes de octubre de 2015, hemos podido ir recopilando en el Archivo General de la Región de Murcia sobre el resultado de la represión franquista, ejercida en la Prisión Provincial, solamente en la Prisión Provincial, y recabando únicamente datos sobre las personas fusiladas en ese edificio y en los mismos lugares que los anteriores. Partiendo para ello de los 292 nombres de republicanos y republicanas que constan en el Monumento a los Caídos por la Libertad, erigido en el Cementerio de Espinardo.

Los datos hasta la fecha de hoy son los de 549 sentenciados a muerte en juicios sumarísimos, de los cuales, según las comprobaciones que estamos realizando en la actualidad, fueron fusilados 532 y, de esos 549, además fallecieron por enfermedad 3 más. Entre todos estos republicanos fusilados se encuentran 16 mujeres, una de ellas muerta por enfermedad.

De igual forma, hemos recuperado datos, hasta el momento, sobre otros 30 republicanos fallecidos en las instalaciones de la Prisión Provincial, en el Hospital Provincial y en la Prisión Habilitada nº 1 “Las Isabelas”, por distintas enfermedades: tuberculosis pulmonar, principalmente, así como por “síndrome carencial o Avitaminosis, y por dolencias cardíacas, entre los años 1939 a 1945.

Entre los republicanos que fueron fusilados, y que pueden dar una idea más exacta de la forma en que se planificó la represión, se encuentran 11 alcaldes de distintas localidades: San Javier, Alhama, Molina de Segura, Abarán, Calasparra, Pliego, Abanilla, Los Alcázares, Yecla, Mula y Murcia (Fernando Piñuela Romero, también catedrático de Metodología de la Historia de la Escuela Normal de Murcia), así como otros funcionarios como el que fue director de la cárcel durante los fusilamientos del año 1936 (Miguel Molins Martínez).

Destacan, también, los nombres de 9 docentes fusilados, entre ellos, por citar alguno, Bartolomé Buforn García, de Cartagena y Javier Paulino Torres, de Murcia, que fue director de Escuelas Graduadas en Murcia y gobernador durante la guerra civil, además de Fernando Piñuela Romero, citado en el párrafo anterior.

Sobre el trato a las personas que pasaron por las instalaciones de la Prisión Provincial, se pueden dar muchos calificativos, pero el de inhumano es el más suave: el hacinamiento, las enfermedades, el hambre, los fusilamientos continuos dentro de una cárcel construida para unos 350 a 400 internos, y que llegó a albergar a casi 3.000 prisioneros.

Esos datos hacen que esas instalaciones y el recuerdo de todas las personas que sufrieron ese trato durante el período más duro de la represión franquista, deban ser destinadas, al menos en parte, a un Centro para la Recuperación de la Memoria Histórica, abarcando desde el año 1936 hasta el 13 de noviembre de 1948, fecha en la que fusilaron al guerrillero del PCE Macedonio Serrano Ortega, natural de Yecla.

Centro de carácter provincial, en el que puedan darse a conocer datos de forma objetiva y poder consultar documentos que podrían depositarse cedidos o reproducidos de fondos del Archivo Histórico Nacional, de los Archivos de la Memoria Histórica de Salamanca o de centros e instituciones internacionales, o bien poder consultar los documentos elaborados por las asociaciones interesadas en la recuperación de la Memoria Histórica, o por investigadores históricos sobre la guerra civil y sobre la posterior represión franquista, así como sobre los republicanos deportados a los campos de exterminio nazis, en los que llegaron a estar 420 nacidos en toda la provincia, 85 de ellos del municipio de Murcia.

El lugar idóneo para ello es el edificio de la antigua Prisión Provincial, actualmente pendiente de la adjudicación de las obras de rehabilitación por parte del Ayuntamiento de Murcia.

 

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