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31-E: soberbia, osadía, emoción y compromiso

Luis Gallego Mayordomo

En política no basta un buen diagnóstico de la situación, ni contar con las mejores ideas y dirigentes capaces. Existe una dimensión difícilmente ponderable a priori: el sentido de la oportunidad, el descaro, la voluntad de ocupar el espacio político, la asunción de riesgos y la decisión valiente, incluso soberbia. De todo ello ha dado sobradas muestras Podemos. Y esta reciente convocatoria del 31-E fue el colofón de tanta osadía: un provocador órdago a la grande, que muchos dudamos que fuéramos a ganar. Cobardía-prudencia, soberbia-osadía son cara y cruz de la misma moneda, depende del color de la lente . En ciencias sociales existe la profecia que se autocumple: pronosticamos una crisis, empezamos a actuar como si existiera y la acabamos provocando. Se trataba de eso, de creérnoslo y acabar lográndolo. Fue una jornada llena de sonrisas, esperanza y mucho, mucho púrpura. Alejada de esa iconografía identitaria, querida y entrañable para muchos, pero que también excluye, dejando un regusto rancio, un suave aroma a naftalina.

Me emocionó el soberbio éxito de esta marcha por el cambio y me sorprendió la positiva acogida que tuvo en la prensa internacional: The New York Times, The Guardian, La Reppublica, incluso Le Figaro. Sin embargo, lo que realmente me conmovió fue el esfuerzo que hizo nuestra gente de Murcia. Subías a alguno de los doce autobuses que partieron de la Región, junto a decenas de coches, y apenas conocías a dos o tres. No se habían dejado ver por los círculos. Tampoco los conocíamos de los ámbitos clásicos del activismo social. Nada que ver con esas concentraciones donde todo el mundo se reconoce. Querían participar, ser protagonistas de su historia. Gentes que quizás no se han sentido cómodas en esa atmósfera a veces poco acogedora, cerrada, incluso asfixiante, generada sin pretenderlo por el activismo militante. Nuestros jóvenes estrategas políticos generan un discurso que apela a otro tipo de compromiso, abierto, sonriente, al que tantos se muestran receptivos.

Puedo asegurar que no se lo pusimos nada fácil. La brecha digital murciana convirtió el crowdfunding, los e-mails y la web en una pesadilla. Cerramos la inscripción el martes anterior desbordados por cientos de correos y llamadas de gente abrumada por tanta ciberpega pero firmemente decidida a venir. Incluso les hicimos venir al centro de Murcia a ayudarles con el ingreso. Desde Alquerías, Lorquí o qué se yo. Todo el mundo aportó un mínimo de 17 euros. Se pronosticaba frío, viento y lluvia; hubo que madrugar para salir a las 5:00 de Lorca, 5:30 de Cartagena; el ida y vuelta era una paliza para todos. Y, sin embargo, lejos de lamentarse por tanto via crucis, porfiaban en asistir.

La cuadratura del círculo será ahora el inventarnos cómo canalizar tanta energía, cómo seguir haciéndoles partícipes de este proceso colectivo. Esa gente mostró tanto compromiso como quienes participan directamente en asambleas y reuniones. Y es esa voluntad palpable de formar parte del cambio, lo más conmovedor del pasado 31-E en Madrid, y especialmente en Murcia.

*Luis Gallego Mayordomo. Catedrático de Escuela de Idiomas y candidato al Consejo Ciudadano Regional, Equipo Claro que Podemos

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